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Estepona avanza con la Junta de Andalucía en las medidas para garantizar la seguridad en la apertura de las playas

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La concejala adscrita a Playas, Susana Aragón, ha mantenido una reunión con la delegada del gobierno de la Junta de Andalucía en Málaga, Patricia Navarro, y los representantes de los municipios costeros de Andalucía para avanzar en las medidas que permitan la apertura de las playas con seguridad para los usuarios.

En estos momentos, las administraciones se encuentran trabajando en la hoja de ruta que permita establecer las medidas necesarias para que los ciudadanos puedan disfrutar del litoral de forma segura frente al covid-19.

En este sentido, desde el Ayuntamiento se va a colaborar para que el litoral pueda ser disfrutado por ciudadanos y turistas con las garantías y con el cumplimiento de las normas que se establezcan por parte de las autoridades sanitarias. Así, el Consistorio implementará aquellas medidas que se propongan por parte de las administraciones supramunicipales para conseguir este objetivo.

El Ayuntamiento quiere contribuir a la recuperación y activación del sector turístico, de gran importancia en la creación de riqueza y empleo en nuestra economía local. Para ello, desde que se inició el estado de alarma se ha continuado con el trabajo de limpieza y puesta a punto del litoral para que esté preparado una vez que se decida por parte de las autoridades su apertura al público.

Recta final para las obras de mejora de saneamiento y pluviales en el Seghers

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El Ayuntamiento informa de que se ha ejecutado ya el 80 por ciento de las obras de mejora de la red de saneamiento y pluviales en la zona baja del Seghers, que evitarán inundaciones provocadas por el aumento de la capacidad de drenaje de la red de pluviales de la calle Fresa y el embovedado del arroyo del Seghers. Estos trabajos suponen una inversión de 259.000 euros (IVA incluido), sufragados con una subvención otorgada por la Junta de Andalucía para los desperfectos ocasionados por las inundaciones sufridas en la localidad.

Estas obras que llegan ya a su recta final, se encuentran en su tercera fase, que comprende la renovación de la red de saneamiento de fecales, así como la sustitución de las rejillas de la red de pluviales en calle Camelia, frente a la Jefatura de la Policía Local. Asimismo, se está procediendo a la colocación de una nueva tubería de fecales dentro del embovedado, que aliviará el paso del agua por este punto. Una vez se finalice está actuación concreta se acometerá la cuarta y última fase que se centrará en un tramo de la avenida del Carmen.

Las obras, que fueron adjudicadas a la UTE Hidralia-Covico, estarán concluidas para el mes de junio y como mejora incluyen también el pintado de la Jefatura de la Policía Local y mejoras en la red de saneamiento de dicho inmueble.

La magia de una buena negociación en la vida

Saber negociar es una habilidad imprescindible en todas las áreas de la vida y es una práctica que por su importancia es tan antigua como la humanidad misma. Saber ceder sin tener que perder algo pareciera imposible, muchas personas se obstinan por tener la razón a toda costa debido al temor que experimentan al relacionar el “ceder” con el “perder”.

Las grandes empresas de hoy consideran, dentro de sus temas fuertes de capacitación, aquellas habilidades que no solo empoderen al colaborador a ser más eficaz, más aún que estas competencias laborales también les permitan potenciar sus habilidades humanas.

En recientes estudios de gran respaldo académico se ha demostrado que aquellas personas cuya empresa cuida la parte humana logran mayor productividad, se comprometen más “poniéndose la camiseta” de manera espontánea, al aprender a negociar son capaces de mantener un equilibrio emocional e influir positivamente en su vida al tomar acuerdos, pueden también fungir con su rol parental de una manera más disfrutable, llegan a gozar de su espacio laboral y se mantienen automotivados al usar esas estrategias que los llevan a sus objetivos trazados en una garantía de ganar-ganar.

Cuando se trata de alcanzar el éxito empresarial o laboral debemos armarnos de lo que yo llamo un “kit de herramientas laborales”, dentro de las cuales destaca el ser capaces de convertir un NO en un SÍ, pues a quién no le viene bien evitar un altercado con el jefe o un enfrentamiento con su mujer por alguna diferencia de posturas, o quién no llega hasta el hartazgo por un sin número de fracasos en las metas laborales producto de su falta de táctica para convencer.

Si bien hay situaciones que no valen la pena luchar y es mejor jugar a dejarse ganar, si hay otras más relevantes que pueden trascender en las finanzas de la empresa o impactar negativamente en el proyecto de familia por ejemplo, y se precisa tener una serie de pasos que nos guíen y que puedas poner en práctica con tus hijos, tu jefe, tus padres, tus compañeros de trabajo y hasta con el señor de la esquina para lograr acuerdos donde ambas partes ganan algo y perciben cierta satisfacción por ser parte de la solución y no solo del problema. Saber negociar ahorra desgastes innecesarios y evita esfuerzos duplicados en términos de cantidad de tiempo, dinero y calidad de vida.

Muchos creemos que somos buenos negociadores, pero cuando en una sala de juntas o en una conversación con tu hijo adolescente empiezas a sentir que la sangre se te calienta y que el tono de voz sube sin lograr hacerte entender, entonces sabemos que algo falla con la comunicación verbal y que no está siendo suficiente, tal vez damos por hecho que estamos escuchando, pero no para entender sino para combatir. O tal vez no estamos manejando eficazmente la ira que nos causa la negativa o la cerrazón del otro.

También ocurre que nos volvemos desconfiados y entonces queremos blindarnos totalmente sin dejarle espacio al otro de interactuar o integrarse al proyecto o a la decisión. Vale la pena que nos demos cuenta cuando nuestro equipo de trabajo o nuestra relación de pareja o familia han entrado en un estado que yo llamo de “empantanamiento” o de “punto muerto” en donde ya no se están moviendo en ninguna dirección y están patinando sin lograr avanzar, es ahí donde esta clase de entrenamiento es útil y efectivo.

Capacitar a nuestro personal en la construcción de equipos de trabajo o entrar en un proceso de psicoterapia de pareja o individual donde nos enseñen cómo salir de ese pantano es una gran inversión y trasciende de manera positiva en hacernos la vida más fácil o más infeliz.

Una persona se enfrenta a numerosas amenazas al intentar influir en otra. Aquí te comparto cuatro de esos enemigos que estudiosos de la psicología de la negociación han descubierto con la intención de identificarlos y anticiparte:

  1.  La regla de 80/20. Cuando estamos comunicando algo a una audiencia solo el 20% comprenderá lo que decimos, mientras que el 80% no lo conseguirá. Por lo tanto, si estamos hablando con 4 personas, solo 1 de ellas entenderá nuestras palabras, y si solo negociamos con 1, tenemos el 80% de posibilidades de que no esté comprendiendo.
  2. Potencia y soberbia. Es uno de los enemigos más crueles y destructivos. Negociar con una actitud de superioridad o autosuficiencia puede resultar en fracaso del plan.
  3. La lucha por vencer. Nuestra prisa por concretar una negociación puede sabotear todo intento, además nuestras emociones a menudo generan que la negociación se vuelva una guerra contra el otro en vez de un acuerdo, pensando en derrotarlo en vez de un ganar-ganar. Los buenos negociadores saben que no hay éxito si lo que se logra es un ganador y un perdedor. En muchas ocasiones se deben alcanzar acuerdos que no entusiasman a ninguna de las partes, pero con los cuales se puede convivir razonablemente durante un largo rato.
  4. Ausencia de trabajo en equipo. Querer ser el protagonista no es lo de hoy. Solo aquel que es y se siente integrado a un equipo es capaz de sentirse pertenecido y luego entonces sumarse a ser parte de las soluciones.

Qué sí debo hacer si deseo usar la negociación para hacerme la vida más llevadera:

  1. Ve a tu adversario como parte de la vida. Crea y mantén un vínculo con él. No lo evites.
  2. Mira a tu adversario como una persona y no como un problema.
  3. Evita las emociones intensas. Aprende a administrarlas como haces con tus finanzas.
  4. Entabla un diálogo.
  5. Pon atención en dos puntos y no te salgas de ahí: en tener un resultado positivo y la meta en común.
  6. Regatea, pero buscando el ganar–ganar. Sé genuino y productivo.
  7. Plantea el problema sin dobles caras. Pon el tema sobre la mesa y sé directo, pero respetuoso, toma turnos para hablar, escucha.

Capacítate, entrénate para ganar, mantén tu vida en un sano equilibrio y busca la actualización constante.

La felicidad se cultiva

Hasta hace un par de décadas era la tristeza la que los neurocientíficos buscaban develar y como consecuencia de ese estudio se descubrió a la depresión como enfermedad, así como la neurosis y otras alteraciones emocionales que generan trastornos psicológicos. Pero el tema de la felicidad no era algo buscado ni mucho menos estudiado, la medicina estaba centrada en la enfermedad y no en la promoción, cultivo y desarrollo de la felicidad en la población.

A lo largo de los años y como parte sustancial de mi trabajo acompaño a las personas -en lo individual y en equipos de trabajo- a descubrir las barreras que los alejan de una vida plena. Es común que las personas se sorprendan al darse cuenta que tienen un diagnóstico de infelicidad crónica y que temen descubrir los hábitos que los han hecho crónicamente infelices.

Vale la pena detenerse un instante y preguntarse ¿qué me hace feliz? Y tener claro que la felicidad precisa ser construida, que no se puede comprar y que entre más nos inventemos maneras de conseguirla en cajas, vestidos, objetos, esta se alejará vertiginosamente. La felicidad se debe cultivar tal cual una hortaliza que requiere de atención y cuidado, solo que teniendo sobre base una equilibrada combinación entre razón y emoción.

Una vez que hemos escaneado qué nos llena de satisfacción, podríamos pasar a la parte de ver ¿qué me hace infeliz? Puede que llegues a concluir que algo o alguien más allá de ti es el culpable de lo que te aqueja, por ejemplo, que estás muy solo, que te engañaron, que no tienes el trabajo ideal o el sueldo justo, que tu pareja es insoportable, que a pesar de que te esfuerzas nadie te reconoce, que no tienes un cuerpo hermoso o que la vida la trae contra ti, etc.

Sin embargo, los científicos del comportamiento humano han realizado hallazgos que pueden eliminar la idea de una felicidad inalcanzable y ayudar a todo aquel resignado a ser infeliz a que abandone esa postura, pues hay gratas noticias respecto a la manera en la cual el organismo y el medio social predisponen a las personas a ser felices o a no serlo, y que si bien ha sido probado que la satisfacción personal es heredada, también lo es que la genética no es destino, pues un gran porcentaje de nuestra felicidad la podemos generar de factores externos. 

Eso sí, debemos comenzar por eliminar las falsas creencias que alojamos en la mente y que hasta difundimos contándoles a los demás cuán infelices somos, entendamos que esta práctica no hace más que confirmar y afianzar esos sentimientos de insatisfacción y que al profesarnos comúnmente estas ideas de que algo siempre nos falta entonces vamos programando la mente tan arduamente para ver el “hueco”, que acabamos por deformar la percepción que tenemos de lo que realmente ocurre y acabamos confirmándonos que nos sentimos vacíos.

Uno de los factores más comunes en la gente feliz es que tienen buenas relaciones interpersonales, se demostró que aquellos que se visten de relaciones armoniosas con sus amigos, familiares o colaboradores presentan niveles más altos de hormonas de la felicidad, claro que implica brindarles dedicación, pero son un componente fundamental para poder dibujar un rostro generoso en sonrisas y positivismo.

Por fortuna el cerebro nos ha mostrado que existen áreas involucradas en el proceso de ser felices y nos enseña cómo fomentar sensaciones de bienestar más duraderas, aquí van algunas propuestas: 

  1. Vive la vida que anhelas a costa tuya
  2. Da algo de lo que recibes
  3. No hagas las cosas con solo un propósito
  4. No dejes de expresar claramente la gratitud
  5. Ponte nuevos desafíos
  6. Aprende algo nuevo constantemente
  7. Mejora tus relaciones interpersonales
  8. No cargues con los errores de los demás: perdona
  9. Amplía tu círculo de amistades
  10. Dedícale tiempo a algo en lo que seas hábil

De la crisis se crece

La vida es tan corta como para detenernos en las cosas que parecen ser lo peor. Mantenernos motivados cuando las cosas se ponen difíciles debe ser uno de nuestros principales “combustibles”: la automotivación ante la adversidad.

La tendencia de la mayoría de las personas ante tiempos difíciles es desesperarse o ponerse pesimistas, pero hay otro grupo de personas que ven la adversidad como una oportunidad y no como una amenaza, pareciera que ante el peligro les prenden un botoncito que activa su creatividad y que los entusiasma a buscar en su mente nuevas formas, alternativas, soluciones, pareciera que están felices de haber sido desafiados y esto les lleva a escudriñar en su caja de “herramientas humanas” y ver su arsenal.

La realidad es que podemos elegir cómo enfrentar lo que de momento no podemos cambiar. La clave para mantenerse motivado es evitar distraerse en la desesperanza y concentrarse en buscar internamente el beneficio de esa nueva condición, estar preparados para lo peor esperando siempre lo mejor.

Soy testigo personal de que la adversidad siempre nos desbarata y nos vuelve a armar. El ser humano precisa usar a su favor el dolor de una experiencia. Aunque a veces parezca una desgracia o un accidente, lo que nos afecta no es lo grave que ocurre sino lo que decidimos hacer ante eso que está sucediendo.

Algunos, por ejemplo, deciden quedarse desarmados para que alguien más venga a reconfigurarlos; otros deciden rearmarse en nueva versión de sí mismos liberándose de su antiguo yo, otros más deciden emprender la búsqueda del culpable que los desbarató y distraídos en encontrar al responsable, dejan de buscar soluciones a su problema.

Recuerdo, a propósito de crisis, la escasez de combustible que vivió buena parte del país al iniciar el año 2019, escuchaba a mis estudiantes y a mis pacientes comentar lo increíble de las avenidas y calles libres de tránsito, y hasta parecía haber un aire de serenidad y calma en algunas personas que optaban por usar el trasporte alternativo como la bicicleta o incluso caminar al trabajo si acaso era factible.

Aunque también me tocó presenciar la desesperación de algunas que incluso llegaron a los golpes o a lo ilegal por conseguir gasolina. Siempre existen al menos dos opciones ante las dificultades: te debilitas y colapsas o cooperas siendo flexible durante la crisis y en el camino de esa transición logras crecer.

Muchas personas agotadas y llevadas a su límite por el hartazgo de la situación pueden llegar a preguntarse ¿y qué hago con mi coraje y mi frustración? El enojo y la frustración son formas de dolor, pero la convicción de mantenernos de pie en vez de derrumbados exige enfrentar la realidad en vez de evadirla con rabietas, demanda usar nuestra pasión para comprometernos con nosotros mismos y seguir empujando hacia adelante, exige confianza en ti mismo para aportar a los demás y sumar esfuerzos. La adversidad clama el despertar de nuestros talentos dormidos y pone a flote nuestra empatía con nuestros semejantes. Encuéntrate a ti mismo y mide tu crecimiento después de cada crisis.