No es por ser agua fiestas, pero cuando los dinosaurios salen del parque temático a levantar las banderas libertarias de un momento en la historia de Colombia, me pregunto ¿Por qué se vanaglorian de una constituyente cuando la constitución creada hace parte del fracaso estatal que ha generado tanta injusticia, corrupción y muerte?

La Séptima Papeleta fue el Plebiscito por Colombia impulsada por jóvenes de primera línea quienes lograron una Asamblea Nacional Constituyente buscando reformar la constitución de 1886 para ponerle fin a una historia de sangre nacional. Sin embargo, hoy 30 años después solo es visible el fracaso de un momento de efervescencia por la transformación estructural que prometía hacer de Colombia la tierra del Encanto.

Mientras Fernando Carrillo, Claudia López y Navarro Wolf sacan pecho en los distintos medios de comunicación recordando aquel orgasmo político del 91, la primera línea de jóvenes que hoy protestan por la corrupción, impunidad, desigualdad, esclavitud y tiranía estatal son estigmatizados e incluso radicalizados como lo hace ver la alcaldesa de Bogotá: son vándalos, terroristas urbanos, petristas, criminales, encapuchados, son la peste en medio de la pandemia.

Pero claro, es que Colombia no da motivo para que exista una sola protesta social, es un país ejemplar, Duque y Claudia tienen razón, después de la constituyente de la séptima papeleta ya todo está hecho, claro como no.

Es evidente que existen infiltrados de bandas criminales, no vamos a justificar la violencia en medio de la protesta social, pero generalizar y tapar con un dedo el descontento social no es coherente por lo menos para los dinosaurios de la séptima papeleta. Del presidente Duque hoy se puede esperar cualquier cosa, el rechazo a las observaciones de la CIDH hacen evidente su soberbia que muestra la inexperiencia y el pésimo manejo que le esta dando a la política exterior colombiana. Pero Claudia, ha caído en un grave error al politizar la protesta social y jugar a ser amiga de dios y del diablo.

El partido verde que originalmente nace como un partido alternativo y ambientalista se ha convertido en un movimiento político de conveniencia que se decoloro en el camino. La séptima papeleta, representa un momento de la historia de Colombia donde todos creíamos que se ganaría la copa al mundo porque se tenia la mejor selección, lamentablemente como decía Jaime Garzón, “Los colombianos no sabemos manejar la grandeza por eso siempre votamos todos los goles”.

Me preocupa el resurgir del paramilitarismo, ahora urbano. El fortalecimiento del narcotráfico, la estigmatización de jóvenes líderes, el rechazo a la CIDH, la corrupción desbocada por la omisión de los órganos de control, la pobreza y miseria social en medio de la muerte colectiva del covid-19, el sistema electoral que garantiza que todo lo anterior sea intocable y permanente.

Eso si me preocupa, que la primera línea se convierta en una lista de falsos positivos y desaparecidos, no es por ser aguafiestas, pero la séptima papeleta fracaso y ahora borrón y cuenta nueva, toco volver a la primera línea, porque la historia se acabó.

Por: Daniel Fernando Mejía Lozano

Twitter @Daniel_MLozano