La Segunda República en Marbella

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En este artículo voy a analizar la etapa de la Segunda República en Marbella, a través de dos estupendos libros sobre esta etapa, el de Fernando Alcalá (Marbella, Segunda República y Guerra Civil, crónica de una época difícil) y Lucia Prieto (Marbella, los años de la utopía: estudio de una comunidad andaluza (1931-1936)), que sirven para entender mejor esta etapa histórica a nivel nacional.

Para empezar, es importante tener en cuenta que existen dos versiones bien distintas sobre esta etapa histórica, una positiva o muy positiva, y otra negativa. La versión positiva de la Segunda República considera estos 5 años una etapa democrática muy positiva por cuando se lograron importantes avances para la clase obrera frente a la clase dominante, que son los empresarios o terratenientes y la Iglesia. Además, esta etapa estableció las bases para alcanzar la justicia social a través de una sociedad comunista en la que no existan diferencias de clases y la riqueza y la propiedad se distribuya de forma justa entre los ciudadanos, aunque esta sociedad utópica quedó frenada por un golpe de Estado militar para la protección de los derechos de los poderosos y enfrentó a los demócratas frente a los fascistas, los pobres frente a los ricos y finalmente vencieron la guerra civil los ricos, y se implantó una dictadura criminal y genocida que trajo el miedo y la miseria hasta que en los años setenta las izquierdas presionaron para la caída de la dictadura y consiguieron la llegada de la democracia y la libertad, que fundamentalmente empezó con la llegada del PSOE al poder en 1981, acabando entonces la transición. Esta versión positiva es la mayoritaria de los historiadores, de la práctica totalidad de los medios de comunicación y de la Ley de «memoria histórica». Es también la versión que se estudia en las universidades, como es el caso de la UNED en el libro de Santos Juliá «Manual de historia política y social de España» y es la que defienden historiadores como Tuñón de Lara, Ian Gibson, Angel Viñas y un largo etcétera. Como puede comprobarse por el título de su libro, también es la versión del libro de Lucía Prieto.

Frente a esta versión mayoritaria positiva, en los últimos años está ganando terreno la versión negativa de la Segunda República según la cual, esta etapa, caótica y violenta, tuvo como finalidad fundamental ser preparatoria para la implantación de una dictadura comunista, a la cual sólo se podía llegar a través de la violencia y la guerra civil, que se intentó en octubre de 1934 y posteriormente tras las elecciones de febrero de 1936, caracterizadas por el fraude y la violencia. Frente a dicha amenaza, el 18 de julio se alzó parte del ejercito al que se le unió media España y frente a todas las adversidades, lograron ganar la guerra, tras la cual se implantó un Régimen Autoritario que dio paso a una democracia con la aprobación de la Ley de Reforma Política de 1977 sometida a referendum aprobada por más del 90% de españoles. Los que apoyan esta versión, consideran que la justicia social no se logra con una dictadura comunista que elimina la propiedad privada y los derechos fundamentales, sino con una clase media y unos servicios públicos esenciales de cierta calidad, que se logró en los años sesenta, además de logrando una democracia y respeto de los derechos fundamentales, que se logró con la Constitución en 1978. Esta tesis minoritaria está apoyada por autores tradicionales como Ricardo de la Cierva y autores algo más recientes como Stanley Payne, Pío Moa o Salas Larrazabal. Estos autores además ponen de relieve la enorme crueldad y sadismo de los asesinatos del frente popular durante la guerra, así como que las muertes de represaliados en ambos bandos fue similar, unos 75.000 aproximadamente.

Volviendo a los libros de Marbella, mientras que el libro de Fernando Alcalá hay que destacar su mayor objetividad al tener el formato de crónica y no hacer valoraciones, para que el lector saque sus propias conclusiones, en cambio del libro de Lucía Prieto hay que destacar su extraordinaria metodología y uso de las fuentes, como historiadora profesional que es.

Voy a destacar algunos datos interesantes de estos libros:

  1. En la Marbella de los años treinta, la pesca suponía el 30% de su economía, dado que en aquellos años Marbella vivía de la agricultura y de la industria minera, lo que desmonta la tesis de algunos periodistas ignorantes de que antes de la explosión del turismo en los años sesenta, era un «pueblo de pescadores», a lo que habría que añadir la existencia de Marbella durante la Hispania romana, durante el Reino de Toledo así como su importancia como municipio durante la ocupación musulmana y tras la reconquista por Fernando el Católico.
  2. Tanto el libro de doña Lucía Prieto como de don Fernando Alcalá describen la existencia 8 comisiones gestoras y numerosas huelgas, lo que avalaría la tesis negativa de este época como bastante caótica y desorganizada. A ello se une la descripción que se hace del estado lamentable del ayuntamiento en 1937 tras la llegada de los nacionales, que incluye la descripción de los escasos fondos municipales, por haber huido con buena parte de los mismos el último alcalde de la República. En cambio doña Lucía Prieto describe los avances en las condiciones de vida de los trabajadores al obligar a los empresarios a unos salarios mínimos, lo que avalaría la tesis positiva de esta época.
  3. En octubre de 1934 se requisan a la agrupación socialista de Marbella una caja de armas, lo que avalaría la tesis negativa de esta etapa y la participación de PSOE del golpe revolucionario, salvo que se pensase que los miembros de la agrupación socialista eran aficionados a la caza de conejos y perdices, en cuyo caso, dicho hecho no avalaría la tesis negativa.
  4. En mayo de 1931, recién empezada la República, hubo un primer intento de quemar la Iglesia de la Encarnación. El peligro de su quema creció en 1936 y tras el 18 de julio, finalmente fue quemada junto con el Casino de Marbella, dado que ambos edificios representaban a las clases poderosas de la época, lo que avalaría la tesis negativa de la generación de odios durante la Segunda República como medio para lograr la dictadura del proletariado por medios violentos.
  5. El libro de don Fernando Alcalá hace una relación de represaliados de ambos bandos lo más exhaustiva posible, y cita casos de ejecuciones ejemplarizantes y crueles del bando nacional en el centro de Marbella. En cambio también dicho trabajo se refiere a la Cárcel de Málaga, a los que el alcalde republicano envió a unos 30 marbelleros derechistas y de los que fueron ejecutados, incluyendo el sacerdote de Marbella, unas 20 personas.

En definitiva, ambos libros sirven para avalar la tesis negativa y positiva sobre la Segunda República, debiendo el lector, como hace don Fernando Alcalá, sacar sus propias conclusiones sobre cual de las dos tesis le ofrece mayor verosimilitud.