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El amarillo intenso de la mexicana Cempasúchil

Desde latitudmegalopolis.com
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La flor de cempasúchil es originaria de México, su nombre proviene del náhuatl “Cempoalxóchitl” que significa: Flor de 20 pétalos.

En la época prehispánica, los aztecas que se liberaron de otra tribu de la que eran esclavos, cambiaron su nombre a mexicas, para borrar ese pasado, concertaban el amarillo intenso de esta flor con el sol, el máximo dios, nombrado Huitzilopochtli. La utilizaban en altares, ofrendas y entierros dedicados a sus muertos.

Los aztecas celebraban “día de los muertos”, con un festival de un mes de duración que se realizaba en agosto. Durante el festejo, el pueblo azteca honraba los espíritus de los antepasados fallecidos y conmemoraban al dios y la diosa casados que gobernaban el inframundo.

Mictecacihuatl era conocida como la “señora de la muerte”. Gobernaba el inframundo y vigilaba los huesos de los muertos, que los aztecas creían que eran una fuente de vida en el próximo mundo. Su calavera sonriente está fuertemente relacionada con el Día de los Muertos.

Mictlantecuhtli, el esposo de Mictecacihuatl, le ayudaba a gobernar el inframundo. Su calavera estaba decorada con plumas de búho, y partes del cuerpo espeluznantes. Se le ofrendaban sacrificios humanos.

 

Empresas, autónomos y desempleados se beneficiarán del nuevo plan de formación de la Diputación

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El Servicio de Empleo de la Diputación Provincial ha presentado hoy el ‘II Plan de Formación en Tiempos de COVID’; una plataforma de cursos online gratuita que pretende cubrir las necesidades de empresas, autónomos, trabajadores y desempleados en su proceso de adaptación a la nueva realidad laboral y económica surgida tras la pandemia, dotándolos, para ello, con herramientas funcionales tales como estrategias de venta, marketing y digitalización, gestión de recursos, liderazgo o competitividad.

Este plan de formación, para el que la Diputación de Málaga ha invertido un montante de 300.000 euros, cuenta con un total de 18 cursos -siete más que en su edición anterior-, y serán impartidos todos por empresas malagueñas. Las distintas acciones formativas, sin límite de plazas y que se impartirán de manera online y gratuita, se llevarán a cabo entre el 28 de octubre y el 30 de noviembre. El año pasado participaron de este programa cerca de 1.200 alumnos y, para esta segunda edición, se estima superar los 2.000 beneficiarios.

Los cursos versan sobre materias tales como la especialización de camareros, personal de cocina; programas para los profesionales y empresas dedicados al cuidado y atención de personas mayores; gestión estratégica y liderazgo; automatización de procesos industriales, así como distintos programas centrados en el marketing digital y el comercio electrónico; “herramientas que se han mostrado eficientes y necesarias para mantener la economía de muchas de nuestras empresas y que son fundamentales para su evolución”, ha declarado el vicepresidente primero, Juan Carlos Maldonado.

Para el también diputado de Empleo y Formación, Juan Carlos Maldonado, “ahora que empezamos a ver la luz al final del túnel, debemos seguir contribuyendo a que las empresas de la provincia den el salto digital que actualmente demanda el mercado y a ello están enfocados la mayoría de los cursos. Si queremos resultar competitivos, no podemos permitirnos dejar pasar el tren del comercio electrónico”.

Las materias incluidas en esta nueva edición también incluyen cursos en sistemas de información geográfica, aplicables tanto a la gestión agrícola como urbana o un programa específico en educación ambiental, para prevenir incendios forestales y regenerar el entorno dañado tras el mismo. “Queremos implicar a la población en la recuperación del territorio, darles las herramientas que sirvan para revitalizar su economía y evitar que se repitan desastres como el ocurrido en Sierra Bermeja y el Valle del Genal. Una materia que entendemos va a ser muy bien recibida por quienes residen y trabajan en el interior de la provincia y dependen del medio natural para su modo de vida”, ha señalado el diputado de Empleo y Formación.

¿Boteada en la UNAM?

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orque somos coetáneos, supongo que AMLO y yo coincidimos en algún momento en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Él ingresó en 1973. El escribidor, en 1972 tras tres felices años en esa joya histórica que es San Ildefonso, la Preparatoria 1 Gabino Barreda, también de nuestra Universidad Nacional.

Él, seguro, hizo un bachillerato de sólo dos años.
Así se estilaba entonces en las entidades de la República.
En lo que erróneamente llamamos provincia.
O interior de la República, porque es CDMX la que está en el centro, en el mero interior.
Nunca, empero, vi a quien hoy es el C. Presidente de la República por ahí.
Quizá porque él chambeaba en la desaparecidita Secretaría de Recursos Hidráulicos por las mañanas y quizá asistía al turno vespertino.
Una chambita, por cierto, que le habría conseguido algún paisano, toda vez que el titular, durante el echeverriato, era el también tabasqueño Leandro Rovirosa Wade.
Ya sabe usted para que sirve el paisanaje –lo mismo que el amiguismo y el compadrazgo– en nuestro país.
¡Toda la Secretaría estaba atestada de tabasqueños! ¡Desdeel ujier, hasta el titular!
Así pues, si no lo vi en las aulas, tampoco en la minúscula cafetería de la Facultad donde Tachito servía unas quesadillas sincronizadas que, después de la clase de las 7 de la mañana, sabían a gloria.
Ni en la barda coincidimos.
La famosísima barda que separaba el estacionamiento de la Facultad con las instalaciones escolares.
Barda de piedra volcánica.
Barda donde después de las 11, al término de clases, nos reuníamos a fumar, a platicar y hasta a grillar la mayor parte del alumnado y dos que tres profesores alivianados.

Pasó de noche por la Universidad

Años aquellos de convulsiones sociales.
Las represiones de 1968 y de 1971 –remember el tlatelolcazo y el Jueves de Corpus– estaban frescas en la memoria.
Y las brigadas del Comité de Lucha, herencia de aquellos movimientos reivindicatorios, irrumpían constantemente en los salones de clase.
“Compañeros, venimos a pedir su apoyo para…”
Y bote en mano pasaban entre los alumnos, muchas veces sin el consentimiento explícito del maestro o maestra, a recoger las cooperaciones que “voluntariamente a fuerza” depositábamos en la rudimentaria alcancía.
Hoy, tras las polémicas declaraciones sobre mi Alma Mater que en un par de “mañaneras” de la semana anterior hizo AMLO, me pregunto si era él uno de quienes “boteaban”.
Porque dado su atrabiliario comportamiento…
… su léxico primitivo…
… sus rudimentarios conocimientos…
… su carencia de ilustración…
… y su ignorancia de prácticamente todo…
… pareciera que “pasó de noche” por la UNAM.
Ni en el turno matutino.
Ni en el vespertino.
Ni en el inexistente nocturno.
¡En la “noturna”, eso sí!
¿Boteaba?
Quizá sí.
Quizá eso fue lo único que aprendió en la UNAM.
Y se le convirtió en un modus operandi.
Porque durante años, ya maduro, ya viejo como yo, ha vivido de donativos.
Ha pasado el bote entre la población que le ha depositado numerario en cuentas bancarias creadas ex profeso.
¿Cuál es su coraje contra la Universidad?

Indicios

Mientras que AMLO tuvo 14 años para medio cursar la carrera de Ciencias Políticas en la UNAM, a quienes quieren mandar a terminar de estudiar una carrera o a titularse en menos de 12 meses es a los 1 mil 600 agentes de la Fiscalía de Justicia de Ciudad de México, en donde la señorita Ernestina Godoy está para cumplirle hasta el más mínimo capricho a “su jefa” Claudia Sheinbaum, según concibe la autonomía el okupa de Palacio Nacional. Redactado en una jerigonza burocrática prácticamente ininteligible, el oficio firmado por Reyna Birruete Ponce insta a que todos quienes desempeñan el cargo de investigadores firmen una carta compromiso en la que conste que cumplirán con el plazo perentorio indicado. De no hacerlo, claro, serán puestos de patitas en la calle, dejando sin sustento a muchas familias que han dependido durante años y en muchos casos durante décadas, de la remuneración que brinda una carrera judicial. ¿Dónde quieren que estudien? ¿En las universidades “patito”, esto es, en las universidades Benito Juárez que, dicen los cuatroteros, ya existen en todo el país… sin que a nadie le conste la existencia de estas? + + + El escribidor lo ha dicho y escrito en repetidas ocasiones. Otra de las muchas fallas del sistema educativo mexicano es la de no enseñar a debatir, a diferencia de lo que sí sucede en otras naciones. Aquí, durante décadas del siglo anterior, se privilegió a la oratoria. Y eran los grandes oradores, los de la voz más engolada, quienes después ocupaban cargos políticos. Y no saber debatir lleva a los políticos al insulto. AMLO lo hace en cada mañanera. Su clon, la señora Sheinbaum, también un día sí y otro también. El primero, por ejemplo, llama “ternuritas” a sus némesis en la iniciativa privada. Y la regenta de CDMX, acto seguido, casi inmediato, los llama “fascistas”. Nada más. Sin argumentos. Ni siquiera con alguna argucia. Sólo el calificativo injurioso, Y de ahí para abajo. Los amlovers o chairos se dedican al insulto en las redes. Imposible debatir con ellos. Por eso la mejor respuesta es decirles que sí, que claro, que cómo no, que el pasto es azul. + + + Y por hoy es todo. ¡Feliz inicio de semana! Y, como siempre, le deseo que haya “buenas gracias y muchos, muchos días!

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NdP Small Smart City Day en Alhaurín de la Torre

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La Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) ha participado en el encuentro “Small Smart City Day Andalucía”, celebrado en Málaga y organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación de Andalucía, en el que se ha puesto de relieve la importancia del colectivo tecnológico en Andalucía para participar en la transformación tecnológica de las pequeñas ciudades.

“Small Smart City Day Andalucía” tiene como objeto generar un ecosistema y punto de encuentro donde organizaciones y ciudades andaluzas, de menos de 20.000 habitantes, puedan compartir las nuevas tendencias en tecnología y digitalización, así como nuevas oportunidades de modernización y transformación tecnológica para este segmento de ciudades.

Villanova ha subrayado que las “ciudades y pueblos debemos aumentar nuestra resiliencia, aprovechando las fortalezas y oportunidades locales, avanzando en sostenibilidad social, ambiental y económica; aumentar en eficiencia y eficacia; avanzar en proactividad; y tenemos que hacerlo enfrentando retos diferentes, en algunos casos opuestos, en un territorio tan amplio y heterogéneo como el andaluz.

En este sentido, ha abundado que “nos enfrentamos retos simétricos, desde proveer de todos los servicios públicos a una población escasa y dispersa en el mundo rural, con las dificultades y costes que acarrea; a la gestión de la concentración de habitantes y las posibles demandas intensivas de servicios en ciudades y zonas turísticas. No se trata de elegir entre ciudades inteligentes o smart villages, se trata de construir territorios inteligentes sin dejar a nadie atrás”.

Garra de libertad

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Alguna vez habrá sentido orgullo por algo?

¿Sabrá al menos qué es pisar un campo universitario tan ¡Majestuoso! Como imponente.

Tatuarse en la piel el espíritu ¡Puma! Que significa valentía e inteligencia.

Rugir como éste con la garra de la ¡Libertad!

Ondear esos colores que brillan más que el oro.

No lo creo, porque en sus actos revela lo triste de su existencia.

La necesidad de brillar con el ¡Ataque! Y la ¡Mentira!

Ahora a la UNAM a quien desprecia.

A quien ¡Calumnia!

¿A quién más le hace falta hacer daño, ofender, menospreciar, ¡acusar! Para plasmar ¡Odio!?

No se equivoque señor presidente, ¿qué sabe usted de educación crítica?

¡Qué sabe! Cuando se rodea de vasallos, sumisos y serviles.

Cuando menosprecia la enseñanza que nos hace ¡Libres!

Aquella que nos hace pensantes, críticos, de argumentos, sin frustración ni odio.

Que te enseña el valor de la

¡Dignidad! Y la ¡Lucha! Por ideales, sin la mezquina ambición.

Universidad, sí, con ¡Libertad! De cátedra.

¡UNAM! Que arroja a mujeres y hombres pensantes y ¡Libres!

¡Pobre hombre usted!, que escupe odio para contagiar su amargura de no sentirse ¡Universitario!

Qué sabe usted lo que imparten en la UNAM, si no conoce ni las asignaturas de la Facultad de Derecho.

Mejor haga conciencia y valore, como lo hacen en el

mundo a esa ¡Máxima!, ¡Máxima! Casa de Estudios.

¡Pobre! Pobre que ahora tiene que emular a Ordaz y a Echeverría.

¡Pobre! Que no sabe ni qué es erizar la piel cuando se escucha el grito de ¡Goooooya, Gooooya, Universidad!

Pobre hombre que ni caminar lo hace con garbo.

No sabe lo que es añorar sólo el césped de CU.

Tampoco sabe que es tirarse en esas islas y contemplar desde ahí la majestuosa ¡Rectoría!

Triste hombre de minúsculos alcances y de fracturada alma.

Veo su acabada figura y su lamento de frustración, que me hacen recordar lo orgullosa que estoy de ser egresada universitaria.

Incluso, me hace retroceder y comparar su lamentable figura con aquella, tan diferente y abismal en criterio con Fernando Benítez.

Con ese maestro que aún entrado en años y en su senectud, no desvariaba.

Nos mostraba y enseñaba ¡Arrojo!

A quienes estudiamos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, nos empujaba a no ser ¡Sumisos!

A buscar la ¡Libertad! De pensamiento.

La ¡Libertad! De escribir, la ¡Libertad! De criticar.

Un hombre de reconocimiento a los pueblos indígenas, que usted debería retomar:

“Me dieron una lección inolvidable; me enseñaron a no creerme importante, lo cual ha sido decisivo en mi vida. A pesar de mis arranques de orgullo”.

Una humildad de un maestro universitario que a usted le falta aprender.

Y una crítica que usted confunde y cree comprada.

Una libertad que su frustración lo lleva a atacar con la mentira.

Triste su vida.

Lamentable su ser que se somete a su ¡Mediocre! Pensamiento.

Entiéndalo, logró ser presidente, ¡Jamás universitario!

Y escúchelo bien: Por mi raza, hablará ¡El Espíritu!