Televisión, facebook, twitter, líderes de
opinión, youtubers, famosos, etc. Plataformas digitales que irrumpieron
en el ámbito informativo construyendo personajes influyentes en la
esfera pública. Los medios Informan al mismo tiempo
que forman. En éste ámbito, los periodistas deben sobrevivir
adaptándose a las tendencias o mejor dicho al “trending tópic”.
Bienvenidos, éstas son las noticias que hay
que saber antes de salir de tu casa. Te mostramos esto que quizá te
perdiste. Viral, último momento, urgente, ahora, Ya… ¿Qué nos hemos
perdido? Básicamente la libertad de discernir,
de conocer, de saber, y por supuesto, la capacidad de comunicarnos.
Algo mucho más alarmante que una primicia.
Nos perdemos entre los tweets, los posts,
los followers. El envase. Ese plástico antinatural que exige estar
“conectado” a una realidad superflua, parcial, y que muchas veces se
encuentra atravesada por el lente de una pantalla
que dirige una persona o una corporación. ¿Cómo nos comunicamos
entonces?
La aparición de internet posibilitó que
cualquier persona pueda producir noticias, crear sucesos, a través de la
edición de videos o comentarios sobre un acontecimiento en las redes
sociales marcando la agenda sobre lo que debe
ser tendencia mundial. Los usuarios ya no son lectores, sino que
escriben, opinan, filman, fotografían y viralizan. Producen.
Lo medios de comunicación tienen un papel
central dentro de la sociedad. Desde la imprenta hasta internet, el
avance de las nuevas tecnologías ha democratizado el campo de la
información. En este sentido, el lector ya no es un ser
pasivo que consume información de forma aislada, sino que genera
contenidos y los distribuye. Al hacerlo además interactúa con otros que
también hacen lo mismo.
Si la única fuente de acceder al
conocimiento y la información reside en las redes, nos encontramos en un
serio peligro. ¿Quiénes se encargan de producir, seleccionar, y hacer
circular los conocimientos en las redes? O peor aún
¿Bajo qué criterios lo hacen y con qué propósitos?
La web transformó la forma de relacionarse
de las personas. Cambió las prácticas sociales. Juega un rol más que
predominante en donde el mercado impulsa el desarrollo de la utilización
de internet para absolutamente todo. Y así
el problema de la comunicación de hoy no es tanto conectarse a un mundo
virtual sino terminar por desconectarnos del mundo real.
Vas caminando con tu taza de café y de repente alguien pasa, te empuja y hace que se te derrame el café por todas partes.
-¿Por qué se te derramó el café?
-Porque alguien me empujó
Respuesta equivocada:
Derramaste el café porque tenías café en la taza. Si hubiera sido té, hubieras derramado el té.
Lo que tengas en la taza, es lo que se va a derramar.
Por lo tanto, cuando la vida te sacude (qué seguro pasará) lo que sea que tengas dentro de ti, vas a derramar.
Puedes ir por la vida fingiendo que tu taza está llena de virtudes, pero cuando la vida te empuje vas a derramar lo que en realidad tengas en tu interior. Eventualmente sale la verdad a la luz.
Así que habrá que preguntarse a uno mismo. ¿Qué hay en mi taza?
Cuando la vida se ponga difícil, ¿qué voy a derramar?
¿Alegría, agradecimiento, paz, humildad?
¿O coraje, amargura, palabras o reacciones duras?
¡Tú eliges!
Ahora, trabaja en llenar tu taza con gratitud, perdón, alegria, palabras positivas y amables, generosidad y amor para los demás.
De lo que esté llena tu taza, tú eres el responsable.
Y mira que la vida sacude, sacude más veces de las que puedes imaginar.
https://isosu.blogspot.com/
“Duelos. Los sangrientos combates por el honor en la historia
argentina», es el flamante libro de Mariano Hamilton. El título atrapa
desde su primera leída. El redactor volvió a confiar en Editorial
Planeta, con anterioridad había publicado “Masones argentinos: El poder
en las sombras”. Sus últimas creaciones se apartan del género
novelístico que supo cultivar en Cercano oeste, El hombre ordinario y La
vecina. “Abordo la Historia en el plano periodístico y narrativo,”
aseguró en la Feria del Libro de Almirante Brown, donde vivió una parte
de su vida el mítico escritor Jorge Luis Borges.
El narrador
relató el procedimiento clásico de la épica caballeresca. “Se pone en
juego la defensa del honor frente a los demás, por eso los bastonazos en
la puerta del Colón o las cartas públicas en los diarios. El ofendido
le mandaba sus dos padrinos al ofensor y este
hacía lo mismo. Se
encontraban en un lugar neutral y resolvían si ameritaba el duelo. En
caso positivo elegían el arma, revolver, pistolón, espada o sable. Luego
decidían a qué distancia se iban a poner, el director del duelo, la
cantidad de rounds y cuánto iban a durar. Si era a pistola a cuántos
tiros iban a tirar y quién iba a dar la orden”, detalló. En la obra lo
definió como un exceso de testosterona, “Para mí no tenía sentido, hay
que entenderlo en el contexto de esa época”, remarcó.
Las páginas
abarcan el periodo de 1814 a 1971, sin embargo el fenómeno tomó
relevancia entre 1856 y 1926. En ese lapso se llevaron a cabo 2800
duelos en la Argentina. “Existen diferentes motivos, cuernos, falta de
respeto a alguna persona o intercambios epistolares que ofendían por
cuestiones parlamentarias. “El primero fue en diciembre de 1813, lo
protagonizaron Luis Carrera y John Mackenna, un chileno e irlandés.
Vinieron a Buenos Aires para zanjar las diferencias en la interna entre
los hermanos Carrera y los ejércitos de O’Higgins”, develó.
“Está
penado desde 1814 por un decreto de Gervasio Posadas. Cuando aparece el
código penal en 1917, se establece una pena de cárcel, a pesar de eso
nadie fue preso por participar o matar”, sostuvo y agregó “Sí hubo
muertos. Falleció un periodista llamado Valentini, asesinado de un
balazo en el pecho, el gobernador de Chaco Pantaleón Gómez, y el nieto
del creador del himno, Lucio Vicente López, en el Hipódromo de Belgrano y
bajo las armas del Coronel Carlos Sarmiento”. Según el autor eran
difíciles de sancionar porque participaban “los dueños de la Argentina,
quienes dominaban el dinero y la política”.
En su nuevo libro Mariano Hamilton hizo una revisión de los sangrientos combates en el país sudamericano. Quiénes protagonizaron este tipo de eventos, cómo surgían y por qué. Una obra para curiosos.
El periodista pone la
lupa en la gran movilidad social que se produjo entre 1870 y 1915,
“olas inmigratorias que pusieron a un millón de personas en la ciudad”.
“Las elites se asustaron porque sintieron que llegaron a quitarles sus
privilegios, no era como Europa, carecían de blasones para escudarse, no
eran Condes, Marqueses ni Barones, Por eso los poderosos buscaron
apropiarse del honor. Rechazaron el duelo con el oponente que estaba en
un nivel social inferior”, explicó.
En el siglo XX se vincularon
a disputas de modelos ideológicos contrapuestos. La visión popular
chocó con la elite. En 1897 se batieron a duelo los radicales Lisandro
de la Torre e Hipólito Yrigoyen. “Yrigoyen le gustaba la política de
comité, representaba una persona vertical. De la Torre era más
aggiornado y europeizado. Lisandro le propuso un combate a espada, con
la diferencia que era un extraordinario esgrimista y su rival no. Lo
curioso fue que Yrigoyen lo desfiguró. Además citó el cruce entre John
William Cooke y Arturo Frondizi, que se retaron a dos tiros en una
quinta. “El conflicto surgió en una sección de diputados de 1950, el
primero criticó fuertemente a la Unión Cívica Radical porque se
convirtió en un furgón de cola de un movimiento elitista. Cooke falló,
le tiró a la cabeza cuando los expertos dicen que es preferible
apuntarle al cuerpo”, señaló.
En su obra también mencionó a otros
históricos como Jorge Newbery, Alfredo Palacios, Leopoldo Lugones, Raúl
Scalabrini Ortiz, Ernesto Sanmartino y Arturo Jauretche. Mariano
Hamilton ocupó cargos importantes en el periodismo argentino. Fue
director de la revista el Gráfico y co creador del Diario Olé. “Duelos”
muestra su faceta literaria, un costado para nada despreciable. Una vez
más apostó a la Historia, confesó ser un curioso desde su temprana
juventud.
Puede que estés pensando en dar impulso a tu profesión o prospectando nuevas y mejores maneras de posicionarte en un mundo cada vez más competitivo. Ahora podrás replantearte esas ideas y construir tus propios “cómos”. Durante décadas se ha hablado de diversas formas para posicionarse profesionalmente, pero hoy sabemos que no basta con ser popular en las redes si no eres auténtico y tenaz, no basta con tener decenas de seguidores cuando en el momento de la verdad eres un fiasco (a menos que la meta sea mantenerte vigente solo por un breve lapso). Alcanzar el prestigio profesional implica atender cuatro dimensiones indispensables.
Destacar en tu irrepetibilidad. Desarrollando proyectos creativos que te hagan
dimensionar tu singularidad. Si bien nadie es indispensable, sí somos únicos.
Muchos pueden hacer lo que tú haces, pero no todos pueden hacerlo como tú lo
haces.
Trascender en tus alcances. Trazar
metas que no se agoten y que sean dignas de reconocimiento interno y externo. Superar
tus fronteras.
Independencia. Ser capaz de
valerte de tu propia autonomía sin precisar del impulso del otro como
condicionante para tu propio crecimiento. Autodominio del control de tu vida.
Inteligencia emocional. Habilidad
para trabajar en equipo y construir redes sociales sólidas y perdurables que te
conecten con “la persona”, no con lo que sabe hacer únicamente. Entender sus
sentimientos, valorar sus habilidades y sopesar sus debilidades.
Muchas veces nos salta a la vista ver a algunos
colegas alcanzar la fama y el prestigio, mientras que otros mejor calificados
se rezagan en el anonimato o el fracaso, ¿de qué dependerá este revés? El ser
poco conocido en un círculo profesional habla por sí sólo de estar carente de
atributos que permitan un despliegue de habilidades profesionales, lo cual te
hace poco apetecible a los ojos de una sociedad demandante de servicios de
calidad científica y necesitada de resultados rápidos, visibles y trascendentes,
(no mágicos, ni chamanescos).
También podrías hacer como muchos que se pasan la
vida “copiando” lo que otros hacen en vez de generar sus propios logros, la
envida los ciega en tal magnitud que invierten más tiempo vigilando
secretamente la actividad profesional del otro, criticando todo, pues carecen
del valor para intentar hacer algo propio. Jugando al espionaje se la pasan
siguiendo tus pasos, incluso usando descaradamente tu nombre para abrirse
camino en la brecha que ellos no han abierto.
Esto habla de estar lejos de construir su prestigio
profesional, pues éste se construye a través de la autenticidad, de la lealtad,
de la generosidad, de la asertividad para actuar y de la capacidad para probar
que lo que haces realmente sirve y es ético.
Cuando se es un profesional capaz, pero un ser
humano descortés o engreído, falto de gentileza y carente de un trato amable,
se va en el camino de la egodistonía y nos alejamos de ese prestigio anhelado,
pues la congruencia entre las buenas maneras y la educación son evidentes y dan
esa confianza que hace permanecer en el gusto de las personas y ser alcanzados
por su simpatía al elegirnos como su opción profesional.
Pensar que por una racha de éxito laboral hemos
alcanzado la cúspide es una de esas manías de aquellos que se inician en el
desarrollo profesional, nunca pienses que has aprendido lo suficiente como para
dejar de estudiar y/o aprender. Cuando crees que lo sabes todo, empiezas a
morir en vida.
Toda persona sana tiene como máxima aspiración
alcanzar el éxito personal y profesional, pero ¿qué rutas pueden aumentar la
probabilidad de lograrlo?
Limpia tu mente del “no puedo”.
Ser humilde y reconocer que nunca
se domina todo.
Cuando percibas la envidia de los
demás, elige pensar que eres su inspiración. De esta forma convertirás la mala
vibra en bendiciones.
Soñar con tener éxito te impide
trabajar en ello, mejor actúa.
Nunca olvides agradecer a quien
te apoyo y te dio impulso.
Evita asumir más de lo que puedes
solo por ocupar un espacio, sé responsable del cumplimiento de tus horarios o
del seguimiento de tus casos.
Prepara tus clases, supervisa tu
propio trabajo.
Cultiva las relaciones
interpersonales incondicionales y no solo las laborales.
Innova, siempre hay algo más por
proponer, mucho por sorprender.
Reconoce abiertamente el trabajo
de aquellos a quienes sigues. Encontrar modelos a seguir es inspirador. No
envidies, critiques, ni degrades, mejor admira.