El Mirador de Cuatrovientos’ y ‘Complejo La Cigüeña’ sirven en los centros de acogida de la Comunidad de Madrid y en los centros de inclusión 600 menús de manera altruista

España se encuentra en una situación de emergencia nacional y demuestra que es un gran país no sólo por cada uno de sus ciudadanos, con nombres y apellidos, sino por la calidad de su tejido empresarial y de quienes lo impulsan: nuestros emprendedores.

Las iniciativas filantrópicas y de servicio a los más necesitados se han multiplicado, especialmente en la Comunidad de Madrid, en las últimas horas. Y hay una necesidad acuciante: disponer de comidas a lo largo del día, con un invierno que aún no ha remitido, y contar con un lugar para descansar y para dormir.

En este sentido, ‘El Mirador de Cuatrovientos’ y el complejo ‘La Cigüeña’ llevan varios días sirviendo 600 menús a personas y familias que aún no se han recuperado de la crisis que padeció España hace años y que se han visto, de repente, en una situación de enorme precariedad y necesidad dada la crisis del coronavirus.

Miguel Ángel Carnero, director general de una compañía que se dedica desde hace tres décadas a la celebración de bodas, comuniones, bautizos y todo tipo de eventos de empresa señala que “es el momento de involucrarse, de comprometerse, y en medio de unas dificultades muy grandes para empresarios y empleados, de demostrar que de aquí tenemos que salir todos juntos y alineados”.

Al margen de las comidas que está sirviendo ‘El Mirador de Cuatrovientos’ en numerosos centros a los que acuden personas en riesgo de exclusión social, en los que se tienen en cuenta las alergias o los propios condicionantes religiosos de las personas que se ven obligadas a buscar ayuda fuera de su hogar, se han puesto medio centenar de bungalows en Arganda del Rey. En el ‘Complejo la Cigüeña’, con habitaciones para huéspedes totalmente equipadas, se está intentando dotar de un mínimo de confort a quienes se ven obligados a alojarse fuera de una residencia habitual que se han visto obligados o se van a ver obligados a abandonar.

Más allá de las declaraciones de nuestros políticos, la sociedad civil española está demostrando, en las primeras jornadas de esta durísima crisis del COVID-19, estar dotada de resortes y de fuerza moral para salir adelante en el menor tiempo posible y después de sufrir unos daños que, ‘empresarios con alma’ como Miguel Ángel, están permitiendo ya amortiguar.

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