Argentina pudo contra sus miedos y no solo le ganó a Qatar, también venció a la presión. Las nubes acechaban y la eliminación estaba dentro de las posibilidades. Si perdía o empataba le decía adiós al sueño copero. El encuentro se transformó en crucial. El nivel de los primeros partidos desconcertó ¿Las razones? Errores del técnico Lionel Scaloni, el nivel opaco de Messi y un equipo que todavía no pisó firme.

El domingo avanzó varios casilleros. Se apoyó en la cuota goleadora de Lautaro Martínez. El joven delantero le sacó brillo a una falencia de Bassam Al Rawi. La definición del punta aflojó la tensión. Sin embargo, el combinado albiceleste volvió a sufrir la ausencia de un volante de marca. Leandro Paredes y Giovani Lo Celso aportan técnica pero no recuperan. Por eso el elenco asiático perforó la defensa y el mediocampo. Durante 15 minutos manejó la pelota y coqueteó con el empate.


Argentina mostró signos de mejoría en la victoria frente a Qatar. Sin un Messi brillante le alcanzó para ganar 2 a 0. El viernes juega contra Venezuela por los cuartos de la Copa América. Los detalles de una primera fase turbulenta.

La poca incidencia del diez llamó la atención, en su lugar aparecieron otros intérpretes. Las jugadas fueron comandadas por Rodrigo de Paul, uno de los aciertos de la lista. Los ingresos de Marcos Acuña y Paulo Dybala dieron un golpe de timón. El barco se enderezó y los ataques fueron más profundos. Los cataríes perdieron peso, ya sin respuestas físicas. La demora del segundo tanto fue el único problema, un grito del rival desataba una pesadilla. De todos modos Sergio Agüero abrochó el pasaporte. Una aceleración individual del Kun desembocó en un remate efectivo. Además Franco Armani no cometió errores y terminó con el arco en cero, un dato no menor. El uno fue criticado por no repetir las atajadas de su club. Recibió 12 tantos en 7 cruces, motivo de discusión cotidiana.

Preocupan las lagunas, los vacios que se presentan en los encuentros. En el partido inicial fue superada por Colombia, supremacía que se notó con énfasis en el primer periodo. Paradójicamente, el elenco cafetero concretó la ventaja de dos en su peor momento. Contra Paraguay, también padeció un gol inesperado. Miguel Almirón dejó en el camino a Milton Casco y le sirvió el tanto a Richard Sánchez. No obstante, el VAR le dio una mano al conjunto de Scaloni y la Pulga plasmó la igualdad. En una acción polémica el entrenador sacó a Martínez y desarmó el tridente ofensivo, por lo tanto Argentina detuvo su marcha arrasadora. La selección entró en un torbellino cuando Nicolás Otamendi le cometió un penal a Derlis González. El portero se probó la capa de héroe y tapó el disparo. El 1-1 ante el escuadrón paraguayo limitó las chances reales de avanzar.

Las decisiones del técnico evidenciaron la falta de experiencia. El entrenador no cuenta con la trayectoria ideal. Los cambios constantes generaron polémica y confusión. Renzo Saravia pasó de ser titular a suplente, Ángel Di María empezó en el once y quedó relegado en la tercera fecha del grupo. Nobleza obliga acertó en las modificaciones con Qatar.

La última victoria no es para tirar manteca al techo. Los desacoples del primer tiempo están bajo la lupa. La selección no posee un trabajo a largo plazo y eso que en la Argentina figura el ejemplo del campeón continental River Plate. El puntapié de esa planificación se halla en la capa superior. Lionel Scaloni y los jugadores representan las caras visibles, pero sin un proyecto dirigencial los resultados no llegan a buen puerto. El triunfo del fin de semana es una oportunidad de mejora. El saldo provisorio solo deja pequeños instantes. El segundo tiempo ante el invitado asiático y parte del complemento en los choques previos. El viernes juega con Venezuela, un combinado de exigencia mayor. Una deuda pendiente es levantar la performance de Messi, el diez no trascendió cómo sabe hacerlo.

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