Una vieja frase sostiene que el fútbol no tiene lógica. Otro dicho popular afirma que juegan once contra once y cualquiera puede ganar. Esa es la historia de esta Champions League, una competencia marcada por batacazos increíbles. Lo que se vivió esta semana fue llamativo. Liverpool perdió 3 a 0 contra el Barcelona pero revirtió la serie el martes. El elenco culé era el favorito. Si bien la diferencia sacada en el Camp Nou fue un tanto exagerada, nadie esperó tremendo derrumbe. Los errores infantiles, las líneas agrupadas muy cerca del propio arco y las chances desperdiciadas en el primer tiempo no son falencias correspondientes al nivel profesional. Más cuando dentro de la escuadra hay nombres como Lio Messi, Luis Suárez y Arturo Vidal. El equipo catalán era el imbatible, con Real Madrid eliminado en octavos, tenía el camino a su merced. De todas maneras, el conjunto de Jürgen Klopp explotó las distracciones defensivas de su rival, sobre todo en el juego aéreo y en la pelota parada. El cuarto tanto de los Reds es una evidencia clara: el saque de esquina veloz de Alexander-Arnold y la definición de Divock Origi.

El Merengue armó las valijas mucho antes. El club de la Casa Blanca sufrió la salida del entrenador Zinedine Zidane. Además su estrella fetiche, Cristiano Ronaldo, emigró a la Juventus. La reconstrucción fue lenta y dolorosa. Lejos en la liga de España apostó a estirar su hegemonía en el terreno internacional. La institución se acostumbró a ganar todo lo que se cruzaba por su camino:


El 1 de junio se va a jugar una final inédita en el Wanda Metropolitano. Esta vez Barcelona y Real Madrid no fueron los protagonistas de la Liga de Campeones. Tottenham y Liverpool disputarán el trofeo deseado por varios gigantes de Europa. Messi y Cristiano Ronaldo miran la definición desde afuera. Los secretos de una competencia atípica

campeón de tres Champions y dueño del Mundial de Clubes 2018. Sin embargo, no volvió a tocar la misma sinfonía. Falto CR7, el jugador que le daba explosión y finalización a cada ataque. El milagro no existió y la realidad lo abatió. En la primera instancia de mano a mano se topó con un Ajax juvenil y hambriento de hazañas. La vuelta en Holanda fue derrota por 4 a 1. Los días posteriores a la eliminación Zizou volvió al banco de suplentes, ya era demasiado tarde para revertir el presente.

Encabezado por la capacidad goleadora del serbio Dušan Tadić, la solidez defensiva de Matthijs de Ligt y la frescura de Donny van de Beek, sin olvidar al argentino Nicolás Tagliafico en el lateral izquierdo, la entidad de los Países Bajos armó un equipo con una proyección asombrosa. La inexperiencia le pesó contra el Tottenham. Consiguió la victoria por la mínima y fue tibio para sostener la ventaja en el Amsterdam Arena. Después de irse al entretiempo con dos tantos arriba, chocó con la monstruosidad de Lucas Moura. El brasileño, que dejó atrás su mal paso por París Saint-Germain, fue la bestia negra de aquella tarde. Para colmo su tercer grito fue agónico.

Los Spurs llegaron a la finalísima gracias al trabajo técnico de Mauricio Pochettino, uno de los tantos sucesores de Marcelo Bielsa. Tras cinco años en el cargo llevó al club inglés a un lugar impensado, un privilegio que nunca pudo alcanzar en 136 años de historia. Sin títulos bajo el brazo, pero con un proyecto sólido, el ex Newell’s afronta la posibilidad de su vida. En cuartos titubeó contra el City. El árbitro, con la ayuda del VAR, le anuló un tanto al conjunto de Pep Guardiola. Ya en semifinales debió sobreponerse a la derrota en su Estadio. Uno de los candidatos a ser el futuro entrenador de la Selección Argentina quiere escribir su propio hito.

Lo cierto es que no llegaron los mismos de siempre a instancias decisivas. Por eso esta copa tiene un condimento especial. El Wanda Metropolitano será testigo de una final bien Premier. No se confundan, no se trata de la liga inglesa, aunque parezca. Los poderosos no figuraron. Bayern Munich y Atlético de Madrid cayeron en combate temprano. Barcelona llegó a una etapa avanzada y perdió como un equipo inocente. Hay que sumar la eliminación de la Juventus de Cristiano Ronaldo. El 1 de junio Liverpool tendrá revancha de la última edición. Tottenham también buscará las puertas del cielo.

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