Se trata de un edificio de ocho apartamentos de un dormitorio para residir nueve personas. Este bloque de tres plantas consta de un amplio patio interior y se encuentra situado en la Plaza Alfonso XII, junto al Santuario de la Victoria. Fue donado a la institución por un particular con el deseo de que se destinase al cuidado de personas mayores. Sin embargo, ante la crisis humanitaria de los refugiados, hace dos años Cáritas decidió temporalmente dedicar el inmueble a este fin, cediendo su uso a CEAR hasta que encontrasen un lugar que reuniese las condiciones necesarias.

Las plazas ya se encuentran adjudicadas, incluso hay una gran lista de espera. Estas personas, también mayores de 65 años y con rentas no contributivas, han sido elegidas por su especial vulnerabilidad, y proceden, en algunos casos, de centros para personas sin hogar.

Las inundaciones de 1989 causaron estragos en las viviendas más vulnerables del centro de Málaga. De la noche a la mañana, antiguos corralones, ocupados en buena parte de los casos por personas de avanzada edad, fueron destrozados por las fuertes lluvias ante la impotente mirada de quienes no solo perdían su hogar, sino también las pertenencias y recuerdos de toda una vida.

Ante esta situación, siendo obispo de Málaga D. Ramón Buxarrais, nuestra Iglesia Diocesana no dudó en dar un paso al frente y ofrecer una respuesta a los damnificados, construyendo un conjunto de viviendas en un solar cedido por el Ayuntamiento de Málaga. Es así como comienza la historia de los apartamentos “Tomás de Cózar”, situados en la calle de la que tomaron su nombre.

LAS VIVIENDAS Y SUS REQUISITOS:

Las doce viviendas se distribuyeron en tres plantas que rodean un patio interior al que le dan color y vida un gran número de macetas. Cada apartamento consta de salón, cocina, dormitorio y cuarto de baño. El ascensor es otro de los elementos esenciales ya que, desde sus orígenes, han estado destinados a proporcionar alojamiento a mayores de 65 años. Para acceder a este recurso, además de la edad, son necesarios una serie de requisitos: carecer de recursos suficientes para acceder a una vivienda digna, poder desarrollar de manera autónoma las tareas cotidianas, no contar con alternativas de acogida familiar ni tener familiares a su cargo y no disponer de otras opciones por parte de las administraciones públicas.

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