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Angélica Santa Olaya, «opinión de peso en la cultura mexicana»

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Por Consuelo Sáenz Medrano. México.

Angélica Santa Olaya. 1962. Es escritora, poeta, dramaturga, guionista, periodista e historiadora. Elementos suficientes para ser una opinión de peso en el ámbito de las letras. Angélica se caracteriza por una escritura lirica y de abundantes imágenes. Su poesía se descubre como un mosaico donde las diversas piezas amorfas y dispares concatenan la imperfección del alma humana al ser descrita con una minuciosa precisión: «algunos dicen que mi poesía es muy erótica… supongo que sí ya que el erotismo es vida en el amplio sentido del término. Para otros mi poesía es muy oscura, tanática…» Nos damos cita en el aeropuerto internacional de la ciudad de México. La cafetería luce algo desolada, extraño suceso si consideramos la temporada vacacional de inicios de enero en horas pico. Sin embargo, agradezco la tranquilidad y comodidad que ofrece el lugar. Angélica es puntual, diez minutos antes de la hora señalada. Alegría de conocernos y saludos de rigor, damos inicio a la entrevista.

Vamos a tus orígenes. Eres nacida en el Distrito Federal pero, en algún sitio leí que compartes recuerdos con los veracruzanos ¿puedes contarnos al respecto?

Nací en el D. F., en la colonia Guerrero, Zarco y Violeta para ser exactos. Pero mi padre nació en Orizaba así que pasé mi infancia yendo una o dos veces al año a Veracruz. Tengo familia en el puerto así que el aire cálido del malecón en las mejillas, los cafés con leche de los portales, el danzón y sus lecciones de miradas, la horchata de coco y esas mujeres anchas y morenas abanicándose la sonrisa afuera de sus casas forman parte importante de mis recuerdos de infancia y adolescencia.

Cuál es tu posición desde el núcleo familiar. Hablo de aquel que nos marca como individuos y del cual se desprende una identidad, una posición en el mundo. Afortunada o tortuosa. Para Freud la infancia es destino. ¿Cómo fue marcada tu infancia?

Fui la hermana mayor de un segundo matrimonio de mi madre y la penúltima de todos mis hermanos. Ser la mayor en casa es una carga porque tienes la constante responsabilidad de ser «ejemplo». Te forma sí, pero es difícil. Sobre el resto de mi infancia lo único que te puedo decir es que cuando escucho esa famosa frase de «quién pudiera volver a ser niño», yo sonrío y me niego. Yo no volvería a vivir mi infancia por ningún motivo… fui una niña obligada a ser adulta por las circunstancias familiares… cargué pesos terribles y dolorosos que no deseo para ningún niño… hay recuerdos agradables, pero pesan más las piedras. Me quedo como estoy. Sobreviví a la infancia gracias a la literatura y ella sigue siendo mi oasis.

Has declarado que escribes para ti. Para satisfacer las emociones e imágenes que te invaden ¿Qué opinión te merece la crítica?

La «crítica» que más me interesa es la de mis lectores, en todo caso. Creo que un lector que se emociona con tu palabra, bien o mal, y que se ha tomado el tiempo de leerte o escucharte tiene el derecho de decir lo que sintió o le pasó con tus letras. Saúl Ibargoyen, querido Maestro, cuando nos dejaba leer a algún autor, nos preguntaba: «¿Qué te pasó con el poema?» y ese planteamiento me gusta más que preguntar si te gustó o no te gustó. Todos sentimos y reflexionamos diferente, pero primero es el sentimiento y luego la reflexión; en ese orden. Borges decía que cada lector era un nuevo creador. Yo lo creo así también y me parece muy válido que alguien vea en mi poesía algo que yo no había visto o pretendido. Por lo cual me molesta que me pregunten qué quise decir con tal o cual poema o verso. La versión de cada uno es válida si es honesta y libre. Y he aquí el problema con la crítica académica que no siempre es honesta y mucho menos libre. Cuando detrás de las palabras se esconde algún tipo de poder o interés es cuando la puerca tuerce el rabo como dicen en mi pueblo. Y eso es muy común que suceda. Hay que tener cuidado y fijarse bien de quien viene la crítica para decidir si se hace, o no, caso de ella. Hay que aprender a escuchar a los maestros, es imprescindible; pero hay que saber que muchos pretenden serlo y no lo son. El mundo está lleno de apariencias y la literatura no es en absoluto la excepción. Criticar, decía el maestro Arrigo Coen es discernir, decantar, separar lo servible de lo no servible nombrando ambas cosas. Y generalmente se nombra sólo lo negativo desde el punto de vista del que critica. Algo que me parece fundamental recordar, en todo caso, es de qué se trata la literatura.

Afirmas que es necesario llegar al fondo de uno mismo para poder hablar del otro. Emile Cioran filósofo rumano (1911-1995) justificó que «un libro debe hurgar en las heridas, provocarlas, incluso. Un libro debe ser un peligro». Angélica, desde la literatura y en su búsqueda de la inmortalidad qué opinión te merece el sufrimiento. ¿Los literatos se regodean en él?

No tengo derecho a hablar por otros. No me atrevería a descalificar el dolor de nadie ni sus motivos si el resultado es literario. Lo que sí te puedo decir es que mi literatura tiene mucho que ver con el dolor porque surge de la necesidad de liberarme a través de ella. Y esto ha sucedido desde que era una niña. La literatura, leer y escribir, han salvado, literalmente, mi vida. Ahora, no se confunda catarsis con literatura. La literatura es la gracia de convertir en manjar un mendrugo o, incluso, un vómito. La literatura tiene el don de hacernos paladear incluso el dolor. Y el dolor está presente en el mundo de una manera constante, quizá por eso algunas obras alcancen la inmortalidad; cuando tienen la suficiente fuerza para conseguir que muchos tiemblen y liberen su propio dolor a través de su lectura. Yo he llorado con algunos poemas o fragmentos de novela o cuento. También he reído con otras, pero la empatía que produce el dolor es siempre más memorable. Luder, el alter ego de Julio Ramón Ribeyro, irónicamente dice: «Si me quejo a menudo de mis males no es para que me compadezcan, sino por el infinito amor que le tengo a mis semejantes. Me he dado cuenta que la gente duerme más tranquila arrullada por la música de una desgracia ajena». Tal vez porque, paradójicamente, el dolor es

el más firme adhesivo para unir hombres rotos que necesitan sentirse acompañados. El dolor es el lugar común en el que todos, algún día, nos encontramos y nos descubrimos como iguales. Las emociones unen, la risa y el llanto son idiomas universales, pero para reír no necesitamos que otro nos ayude… para salir del dolor necesitamos un hombro que nos ayude, aunque éste sea de papel.

Parodiando la frase «problemas existenciales» alguien me comentaba que son «problemas insistenciales». ¿Son los problemas de la humanidad los mismos? A través del paso del tiempo, de los años e incluso de los siglos. Es decir, las mujeres en el mundo han llevado un estigma impuesto por los otros. Las mujeres occidentales han conquistado terrenos que antes estuvieron fuera de su alcance. Es definitivo pero no es suficiente. En cambio, la mujer oriental continua esclavizada, mutilada y reproduciendo una conducta anárquica desde el ámbito familiar. No tengo idea de lo que esas mujeres pueden desear en su día a día. Lo qué podría ser para ellas un anhelo. Las diferencias aun dentro del mismo género pueden ser abismales. Por las conquistas y las perdidas, ¿qué le hace falta a la mujer hoy en día para aprender a dar las gracias más a menudo por lo que tiene y no ver solo de lo que falta por hacer?

Hace falta detener un poco el paso y mirar hacia atrás y alrededor e intentar vernos, a hombres y mujeres, como seres con cualidades y carencias. En el camino por la liberación femenina se han dado pasos lentos y benéficos, pero a veces desenfocados me parece. Me refiero a que se ha llegado a un punto radical en el que, en lugar de buscar la armónica unión de hombres y mujeres con base en las evidentes y genéticas diferencias, se ha conseguido el distanciamiento al generalizar y satanizar al «hombre» como enemigo de la mujer. Al mismo tiempo que se ha dado prioridad a las conquistas de orden político y económico olvidando la armónica convivencia en los ámbitos privados. No deberíamos hablar del «hombre» o de la «mujer» como si existiera un solo tipo de hombre o mujer; deberíamos hablar de hombres y mujeres diversos. Tantos como los diferentes tipos de elección en las relaciones entre hombres y mujeres en los distintos contextos culturales donde éstos se encuentren. Es en este punto radical en el que, de pronto, me parece que se ha perdido de vista lo que se tiene, o no, para poder reconsiderar y retomar el paso. No hablo de conformismo, sino de conciencia. Lo que está pasando es lógico. El aplastamiento que han sufrido las mujeres por siglos no puede desaparecer en tan sólo décadas. Es un proceso histórico largo del cual nosotras, tú y yo, no veremos el resultado final, al igual que las mujeres que comenzaron esta lucha no están viendo el punto que ha alcanzado lo que comenzaron. Pero hay que seguir luchando por lo que se desea. He ahí lo que hace falta, concientizar que esto es un proceso largo y que hay que ir por más conservando o mejorando lo que se tiene, pero sin perder de vista que en este mundo hay dos tipos de seres: hombres y mujeres y que ambos grupos deben aprender a convivir armónicamente en todas las posibilidades amorosas, laborales o lúdicas que se deseen. Hay muchas cosas todavía por conquistar. Y ahora que estoy viviendo en el Medio Oriente, te puedo decir que nadie va a cambiar o a desear algo que otros le impongan si no es por propia voluntad y deseo. Donde estoy viviendo hay mujeres que usan abaya y shayla –la que sólo deja ver los ojos o, incluso, un velo sobre la cara cubriendo también los ojos– y muchas de ellas las usan porque así lo desean. Lo hacen por tradición o deseo, incluso por orgullo de

su cultura, para diferenciarse de las mujeres de otras culturas, como un rasgo indentitario. Sin embargo, hoy, en este lugar, en proceso de occidentalización, donde habemos personas de 140 nacionalidades conviviendo –cada una con sus peculiaridades y formas de actuar y vestir– las mujeres emiratis tienden a combinar sus vestimentas tradicionales con ropa occidental o a dejarla de usar. Ha comenzado un proceso pero, para que éste sea posible, son ellas quienes deben estar convencidas de que lo desean. Y, por diversas circunstancias históricas, los procesos no son los mismos en todas las comunidades. Para luchar por algo que se desea cambiar, y conseguirlo, primero hay que verlo, concientizarlo y convencerse de que es deseable. Ahora, en ese «no ver» o no poder ver lo que puede ser deseable, hay muchos factores que no han sido inocentes, pero que si el tiempo llega habrá que aprovecharlo y hacer lo que a cada una nos toca.

Tus conflictos han sido superados o de vez en cuando emergen de algún hoyo negro de la conciencia.

Los conflictos se superan, pero están siempre latentes y hay que estar atentos para arañar las paredes cuando aparecen con sus garras y colmillos como monstruos que salen del clóset por la noche.

Angélica, ¿existe un tema recurrente en tu escritura?

Creo que el amor, en todas sus manifestaciones. No sólo el amor entre un hombre y una mujer, que es mi elección de vida. También me preocupa el amor al otro, al mundo, a la naturaleza. Este mundo necesita amor para defender la vida. Y el amor comienza en uno mismo y luego se extiende a la pareja y a los demás. Lewis Carroll dice que «el amor es el que hace girar al mundo»; es decir, el que lo hace vivir. Algunos dicen que mi poesía es muy erótica… supongo que sí ya que el erotismo es vida en el amplio sentido del término. Otros me han dicho que mi poesía es muy oscura, tanática… no lo sé… Es tan fácil que los dos extremos se confundan puesto que, finalmente, son lo mismo. La hidra que se muerde la cola de Valéry. La «putilla del rubor helado» de Gorostiza. La mítica Electra «sentada sobre el nido oscuro de la muerte» que grita su «hambre de ser» de Enriqueta Ochoa. No lo sé… sólo sé que lo que busco, a través de mi palabra es un respiro más a cada la palabra… la vida, si es que es posible.

Cuando entregas un proyecto de libro a una editorial, ¿quedas satisfecha con el resultado? O ¿has llegado a sentir que no estuviste a la altura de tus expectativas?

Cuando entrego un libro le doy la bendición y lo mando luego de muchísimas revisiones. Excepto mi primer libro, los demás han sido publicados luego de años de revisión. Pero siempre hay algo que en la relectura, ya publicado el libro, no me satisface. Siempre me pasa leer un libro ya publicado y pensar:

«carajo, aquí debí haber movido este verso, o eliminado esta palabra, o puesto aquí una coma…» y desear poder seguir corrigiendo. No es tanto sentir que no estuve a la altura de las expectativas, sino sentir que había algo más por mejorar. Pero si no mandamos el libro a imprenta siempre quedará algo por mejorar y nunca paramos. Hay que detenerse en un punto. Sin embargo, alguna vez he publicado algún poema en dos versiones por ejemplo. Una posterior que, según yo, está más revisada.

Angélica Santa Olaya

En el norte de la república mexicana específicamente en Ciudad Juárez, debido a la ola de violencia que sacude y nos mantiene cautivos ha dado un resurgir por abordar a la gente en las calles, los parques o camiones (bus o peseros). Para cautivarla, recluirla y convertirla a la lectura. Esto ha sido una iniciativa por parte de grupos culturales y no una iniciativa desde el gobierno del Estado. Con escasos apoyos pero muchas ganas y hasta con recursos propios. Para Platón el mejor gobernante debería ser un filósofo. A nuestros días, comparo la elocuencia de un Carlos Fuentes, en el Perú un Vargas Llosa, y las diferencias con los políticos son abismales. ¿Crees que deba tenderse un puente desde la política hacia la literatura?

Creo que la política debería ser más culta, para muestra bastan los botones de algunos políticos mexicanos que ahora mismo tenemos, incultos e ignorantes, literalmente, hasta el copete; pero eso sí, muy llenos de ideas para llenarse los bolsillos con el producto del trabajo de los mexicanos. No sé si estoy realmente a favor de que los literatos se conviertan en políticos. Las trampas de la literatura no serán jamás las trampas de la política. El mismo Vargas Llosa ha dicho que la política saca a flote lo peor del ser humano. Los escritores no serán lo mejor de la humanidad y también la palabra tiene su propio poder, y a veces muy grande –de ahí que en la historia de la literatura existan escritores perseguidos o asesinados– pero me parece que los fines de uno y otro ámbitos son muy diferentes aunque ambos tiendan como único fin una convivencia armónica en las sociedades. Hay puntos de toque que no se están cumpliendo: un político debería preocuparse más por la espiritualidad de los ciudadanos y un literato debería procurar que su obra, a través del placer que otorga el arte, ayudara a los ciudadanos a mejor convivir en su polis. Los políticos deberían leer más literatura, de eso no tengo duda, pero no sé si un literato podría conservar su arte siendo político. En La República, Platón censura a los poetas porque revelan que los dioses pueden causar mal y eso atenta contra la tranquilidad e idiosincracia de la polis. Los poetas históricamente han sido subversivos porque la función primordial de la poesía es revelar lo no percibido a simple vista; lo extraordinario, en el sentido literal de la palabra. Y eso es lo que menos conviene a la política que siempre trata de, precisamente, ocultar para manipular con el pretexto de dirigir. Me parece que los intereses de una y otra, en este sentido, son opuestos… aunque no estaría mal intentar una política más culta y más humana por el bien de todos.

Angélica, ¿hoy con qué emoción escribes, con la nostalgia o la melancolía?

La palabra nostalgia fue creada para nombrar un «deseo doloroso de regresar» a un estado satisfactorio que se ha perdido; es un regreso al dolor. Es decir, un sentimiento que está ahí en el cual nos regodeamos como parte de un proceso de duelo. La melancolía es una añoranza de lo perdido pero con un fin; el de regresar para ver qué sucedió con la finalidad de explicarnos un hecho pasado y poder seguir caminando. Paul Ricoeur señala que la melancolía es un recuerdo que nos ayuda a encontrar sentido, es decir, a construir la propia existencia con base en la memoria. Sin memoria no hay identidad. A veces es preciso revisarla para dirigir el paso. Ambas, nostalgia y melancolía, son momentos propios de la memoria. Ni el olvido ni el recuerdo son inútiles. Son, simplemente, parte de los sucesos que forman la vida de las personas. El recuerdo es melancólico cuando intenta comprender y no nada más sufrir. Creo que, desde ese punto de vista, mi emoción primordial es la melancolía. Y fíjate que curioso… justamente me acaban de entregar una reseña de mi último libro, Árbol de la Esperanza, donde el autor identifica en mi obra la presencia de la melancolía como un acto reflexivo y consciente con la finalidad de autoconocimiento para transformar, para crear; para, finalmente, sobrevivir.

Día trece, ¿eres supersticiosa?

No, no soy supersticiosa. Acostumbro pasar por debajo de las escaleras, recibir la sal de mano a mano y sostenerles la mirada a los gatos negros sólo para llevarle la contra al destino. ¿Será por eso que me da mis guamazos? Esto que te digo es verdad. Entre más me dicen que no haga algo por tal o cual cosa más lo hago. Yo creo que la superstición está en la fuerza o debilidad de tu mente. En qué tanto decides permitir, o no, la mala suerte. Si crees que te va a ir mal, te va mal. Si le tomas los cuernos al toro puede que te salves de la cornada nada más por enfrentártele. Sin embargo, hay cosas que respeto. He tenido algunas experiencias, digamos, inexplicables racionalmente, así que no descarto ni descalifico nada aunque trato de andar por la vida sin miedo. El miedo atrae a la desgracia. Y ya tuve suficientes desgracias en alguna época de mi vida como para seguirlas dejando pasar como Pedro por su casa. Aunque a veces, por más que uno les atranca la puerta, se cuelan las muy desgraciadas.

El vuelo que la llevará de regreso al Medio Oriente está por ser abordado. Me despido de Angélica Santa Olaya con la promesa de volverla a ver. Así, radiante y plena. Se despide de su México saciada de tacos de tinga y col, tequilas y nopales. Sus ojos turquesa echan chispas de contento porque lleva entre sus pertenencias el oro verde del chile y otras delicias confiesa. Gracias Angélica ha sido un verdadero deleite conversar contigo.

Hoy, octubre 2020, Angélica Santa Olaya está, felizmente, viviendo en su país, luego de seis años de exilio en los Emiratos Árabes Unidos.

Angélica Santa Olaya, 1962, ciudad de México, poeta, escritora, dramaturga, historiadora y maestra de la ENAH y de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Egresada de la UNAM, ENAH y SOGEM. Becada por el CONACYT. Primer lugar en dos concursos de cuento breve e infantil en México. Segundo lugar V Certamen Internacional de Poesía «Victoria Siempre 2008» (Argentina). Mención Honorífica en el Primer Concurso de Minificción IER/UNAM “En su tinta” 2020 y Segundo Lugar en el Concurso Semanal “Crónicas de un virus sin corona” UACM 2020.

Publicada en numerosas antologías latino e iberoamericanas de ensayo, minificción, cuento, poesía y teatro así como en diversos diarios y revistas nacionales e internacionales en América, Europa y Medio Oriente. Autora de quince publicaciones propias de poesía, cuento, minificción y novela. Su libro 69 Haikus fue el primer libro de literatura mexicana presentado y difundido en Emiratos Árabes Unidos en 2015. Jurado de importantes concursos de poesía, narrativa y minificción nacionales e internacionales en México. Participó del Primer Recital Hispano-Árabe de Poesía de la Feria Internacional del Libro de Abu Dhabi 2015 y del evento internacional Poetic Heart 2015, Poesía por la paz, representando a México, en Dubai. Homenajeada en 2015 por la Universidad Autónoma del Carmen. Traducida al rumano, portugués, inglés, italiano, catalán y árabe.

Accesibilidad y seguridad en el área Quirúrgica de especialidades programadas

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El Hospital Virgen de la Victoria ha finalizado  las actuaciones de mejora en cuanto a la accesibilidad, la calidad y la seguridad en la atención al paciente en el área de Quirófanos de especialidades programadas. Asimismo, y durante la última etapa del periodo estival,  llevó a cabo  mejoras estructurales y trabajos de reformas en el área asistencial, en la que el pasado año 2019 se realizaron  un total de 22.000 intervenciones.

En este sentido, se han realizado tareas de mejora estructural y funcional en cinco de los  quirófanos de especialidades dentro del Bloque Quirúrgico, en concreto en los  destinados a las especialidades de cirugía general, otorrino-laringología, ginecología, dermatología y urología.

Por otro lado, también se ha ejecutado una remodelación y modernización en el área del hospital de Día de este bloque Quirúrgico, que cuenta con un total de seis camas y seis sillones para atender este tipo de pacientes.

Cabe destacar, que estas acciones se han planificado garantizando  siempre la  continuidad en la atención a estas necesidades asistenciales, gracias al traslado de forma temporal el pasado verano de parte  de esta actividad al área Quirúrgica con la que cuenta el Hospital Valle del Guadalhorce, lo que ha supuesto casi duplicar la actividad respecto al mismo periodo del año anterior por parte de este centro sanitario de la comarca.

Asimismo y previamente al inicio de estos trabajos que afectaron a estos cinco quirófanos y a sus áreas contiguas, se procedió a la delimitación de la zona con  perímetros de seguridad para llevar a cabo estas actuaciones de remodelación y organización en todo este área del hospital.

La senda litoral conecta más de 10 kilómetros desde el centro de la ciudad

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La senda litoral sigue avanzando y ya contamos con un nuevo tramo, la podemos encontrar en la zona de Guadalmansa, en el frente litoral del nuevo hotel de la cadena Ikos. Se trata de un tramo de 325 metros de longitud que conecta con la senda ya existente en la urbanización Torre Bermeja. El tramo construido cuenta con un pavimento de hormigón impreso sobre zahorra y tiene una anchura de 4 metros. Además, también se ha construido una zona ajardinada de 2 metros de anchura que discurre complementando el trazado de la senda.

Este nuevo tramo, en consonancia con este proyecto, se ha dotado de iluminación, de sistema de riego y de nuevo mobiliario urbano como bancos, papeleras o bebederos y permite recorrer más de 10 kilómetros de forma ininterrumpida desde el núcleo urbano de la ciudad. La teniente alcalde del área de Fomento, Infraestructuras y Turismo, Ana Velasco, ha señalado que este tramo ha supuesto una inversión de 202.795,82 euros, que ha sido costeada en su totalidad por la promotora del hotel, por lo que no ha tenido coste alguno para las arcas municipales

De la crisis se crece

La vida es tan corta como para detenernos en las cosas que parecen ser lo peor. Mantenernos motivados cuando las cosas se ponen difíciles debe ser uno de nuestros principales “combustibles”: la automotivación ante la adversidad.

La tendencia de la mayoría de las personas ante tiempos difíciles es desesperarse o ponerse pesimistas, pero hay otro grupo de personas que ven la adversidad como una oportunidad y no como una amenaza, pareciera que ante el peligro les prenden un botoncito que activa su creatividad y que los entusiasma a buscar en su mente nuevas formas, alternativas, soluciones, pareciera que están felices de haber sido desafiados y esto les lleva a escudriñar en su caja de “herramientas humanas” y ver su arsenal.

La realidad es que podemos elegir cómo enfrentar lo que de momento no podemos cambiar. La clave para mantenerse motivado es evitar distraerse en la desesperanza y concentrarse en buscar internamente el beneficio de esa nueva condición, estar preparados para lo peor esperando siempre lo mejor.

Soy testigo personal de que la adversidad siempre nos desbarata y nos vuelve a armar. El ser humano precisa usar a su favor el dolor de una experiencia. Aunque a veces parezca una desgracia o un accidente, lo que nos afecta no es lo grave que ocurre sino lo que decidimos hacer ante eso que está sucediendo.

Algunos, por ejemplo, deciden quedarse desarmados para que alguien más venga a reconfigurarlos; otros deciden rearmarse en nueva versión de sí mismos liberándose de su antiguo yo, otros más deciden emprender la búsqueda del culpable que los desbarató y distraídos en encontrar al responsable, dejan de buscar soluciones a su problema.

Recuerdo, a propósito de crisis, la escasez de combustible que vivió buena parte del país al iniciar el año 2019, escuchaba a mis estudiantes y a mis pacientes comentar lo increíble de las avenidas y calles libres de tránsito, y hasta parecía haber un aire de serenidad y calma en algunas personas que optaban por usar el trasporte alternativo como la bicicleta o incluso caminar al trabajo si acaso era factible.

Aunque también me tocó presenciar la desesperación de algunas que incluso llegaron a los golpes o a lo ilegal por conseguir gasolina. Siempre existen al menos dos opciones ante las dificultades: te debilitas y colapsas o cooperas siendo flexible durante la crisis y en el camino de esa transición logras crecer.

Muchas personas agotadas y llevadas a su límite por el hartazgo de la situación pueden llegar a preguntarse ¿y qué hago con mi coraje y mi frustración? El enojo y la frustración son formas de dolor, pero la convicción de mantenernos de pie en vez de derrumbados exige enfrentar la realidad en vez de evadirla con rabietas, demanda usar nuestra pasión para comprometernos con nosotros mismos y seguir empujando hacia adelante, exige confianza en ti mismo para aportar a los demás y sumar esfuerzos. La adversidad clama el despertar de nuestros talentos dormidos y pone a flote nuestra empatía con nuestros semejantes. Encuéntrate a ti mismo y mide tu crecimiento después de cada crisis.

Empezar de nuevo no significa empezar de cero

Cuántas décadas han transcurrido y desde entonces la angustia crece por el devenir en la población mexicana ante la gran crisis económica y política. A nivel global flota en el aire una gran incertidumbre respecto a los hechos políticos que parecen perfilar un caos. Cada vez que tenemos que atravesar por una experiencia nueva, cuando no hay más remedio que enfrentar el cambio, tendemos a entrar en pánico o a resistirnos abiertamente a él mostrándonos hostiles o sensibles.

Los mexicanos estamos en crisis permanente porque nos damos cuenta que lo que hasta ayer habíamos pensado, sentido o creído, se ha tambaleado y deja de sostenernos, no podemos negar que nos ha pegado duro al tan enraizado sentido paternalista. Estamos en un punto de inestabilidad, nos sentimos en arenas movedizas. ¿Estamos atascados sin salida o este desequilibrio será nuestra potente palanca para impulsarnos hacia el desarrollo y la autonomía nacional?

El mundo está convulsionando, está cambiando en todos los sentidos, pero ¿cómo enfrentamos la adversidad los mexicanos? ¿Mostrarnos impactados funcionará? ¿Asumirnos apabullados nos llevará en alguna dirección segura? Para entender el cambio nosotros debemos transformarnos junto con él. Es fácil dejarnos llevar por la tentación de la queja ante lo que no sabemos manejar y entrar en un ciclo de 24 horas de pesimismo, especulación y lamentación.

Para aquellos que se encuentran en el camino de “reinventarse”, enfrentar un desafío está lejos de ser algo indeseable, no se concibe como una amenaza, sino como una oportunidad para sacar el material almacenado creando soluciones o alternativas ante las nuevas circunstancias. Los cambios nos fuerzan invariablemente a salir de nuestra zona de confort, nos empuja a replantear nuestras actitudes a veces sumamente dependientes y nos encauza a fortalecer nuestra autonomía para generar y producir logros.

Los mexicanos tenemos la urgente necesidad de renovarnos, aprovechemos este momento para hacer demoliciones profundas de lo que ya no puede sostenernos. Este cambio radical -de ser bien gestionado- será sin duda una gran obra de transformación personal y nacional.

Como dicen los boxeadores “siempre es mejor dar que recibir”, así que, a rascarnos con las propias uñas, a descubrir los propios recursos y a desarrollar nuevas habilidades.

Caminos para reconducir y reajustar nuestra vida

  1. Flexibilidad para adaptarnos a nuevas condiciones. Cambia la mirada y enfócate en los aspectos en los que sí estás satisfecho.
  2. Paciencia para convivir con la incertidumbre. No siempre tendrás las respuestas inmediatas para todo.
  3. Creatividad para hacer las cosas de otra manera. Busca modelos y aterriza tu propio estilo.
  4. Templanza para aceptar la realidad mientras lo desconocido pasa a ser familiar.
  5. Disposición para fluir en el nuevo rodaje. Relaciónate con lo que pasa sin poner pretextos y no trates de encontrar culpables.
  6. Saca a la luz la experiencia acumulada. No temas buscar y aplicar tus talentos.
  7. Confía en ti mismo y confía en los demás, basados en lo que siempre podemos mejorar.
  8. Aporta más. Se requerirá una transformación en ti, date tiempo para determinar qué.
  9. Pon límites al pesimista. Aléjate del amarillismo.
  10. Mantente sereno, un buen líder de su propia vida nunca pierde la calma.
  11. Infunde Fe y Esperanza en los demás, ello te compromete positivamente a no bajar la guardia.
  12. Haz equipo. Nadie puede lograr por sí solo lo que un equipo bien integrado y comprometido es capaz de construir.

Para consultas en línea desde cualquier parte del mundo escríbeme en mi página de Facebook: Dra. Miroslava Ramírez