Cuando Julio Verne dijo que “todo lo que un hombre pueda imaginar, otros podrán hacerlo realidad”, no creo que pensara en España, donde  nadie se imaginaba lo que sí ha hecho realidad Pedro Sánchez y es que una nación descubridora del continente americano, que fue imperio y primera potencia europea, y que ha engendrado a tantos genios universales de las letras, de las ciencias y de las artes,  llegara a ser objeto de tan elevado  desprestigio y descrédito dentro y fuera de sus fronteras, gracias al gobierno más caótico y disparatado de su historia.

Haber posibilitado que en una Comisión de Secretos Oficiales del Congreso de los Diputados comparezca la directora del Centro Nacional de Inteligencia para ser “interpelada” por quienes son los causantes  de la inseguridad y  desestabilización del Estado y que representan a organizaciones políticas cuyos integrantes han sido condenados por graves y criminales delitos contra las personas y contra el propio Estado, es una forma palmaria de prostituir la democracia y las instituciones que la representan y sostienen.

Con ser esto más que suficiente para superar la capacidad de resistencia a tanta afrenta hacia la sociedad española, la triste parodia a la que  estamos asistiendo atónitos  en el “caso Pegasus”, no puede cuanto menos que llenarnos de indignación y de seria preocupación, al contemplar cómo  los propios ministros se acusan y se contradicen; cómo algunos de ellos exigen velada o directamente las dimisiones de los otros y cómo el ejercicio de autoridad y de coordinación que debe asumir un presidente responsable, no solo brilla por su ausencia sino que además alimenta el escandaloso desconcierto en el seno de su gobierno.

Pero donde la herida se hace más profunda es en nuestra imagen y prestigio internacional. Convertir el Parlamento Europeo en un patio de vecinos para que los representantes de los socios del Gobierno de España cuestionen la propia Seguridad Nacional y la garantía de las libertades de uno de sus Estados miembros, es un abierto ataque a su confianza y credibilidad, con las graves consecuencias que ello comporta.

¿Cómo  un Gobierno que no controla su propia seguridad, puede acoger una Cumbre de la OTAN en el mes de Junio con el clima de guerra que estamos viviendo en Europa?. Esta es la pregunta inmediata que se harán los socios de la Unión Europea después de producirse ese lamentable debate en su propio Parlamento. “ En esta situación de un cierto caos, lo lógico sería convocar elecciones, pero me da la impresión que ahora, en España, lo lógico forma parte del pasado y no del presente”. Acertadas palabras de Núñez Feijóo que expresan con mucha claridad el deseo y el convencimiento de una gran mayoría de españoles…