Martes, 3 de Noviembre, a las 17:00, hora España. Actividad arancelada, con inscripción obligatoria (10 euros).

Podrás vivir solo/a o acompañado/a, pero esto no te quita el sin sabor de salir a la calle, de no poder darle la mano a un amigo, de no poder abrazarte con alguien que quieres, de sobresaltarte cuando te entregan a domicilio o tener el vaporizador con desinfectante a mano. Todo esto hace que te armes inconscientemente de un sistema de defensas enloquecedor, donde no se sabe por donde va a entrar el enemigo.

«¿Quién te cuida lo interno?¿Quién se preocupa de tus miedos, de tus angustias y de tus resquemores?«

Finalmente cualquiera es un enemigo potencial, no solo cuando sales a la calle con mascarilla, sino cuando entran a tu casa y tienes que cuidar tu casa como un quirófano y hacer de tu hogar un medio estéril.

Testimonio

Después de nuestra primera sesión, tenemos un testimonio vivo de cómo impactó nuestro encuentro a una de las participantes, a las que agradecemos especialmente.

La libertad es uno de los ejes alrededor del cual he construido mi vida estos últimos seis años: la libertad de decisiones y de movimiento.

Entonces recuerdo textos y películas, historias de presos que aprovechan la cautividad para estudiar una carrera, escribir un libro, salir del analfabetismo, en otras palabras, para reinventarse. Probablemente para no volverse locos, para no perder la noción del tiempo porque la cautividad también priva de las referencias que nos orientan, que nos sitúan en un momento y un lugar. Que nos anclan en una realidad reconfortante, al contrario de la ingravidez del espacio infinito en la que flota el astronauta.

«Entre todos vamos a encontrar una forma de convivir con nosotros mismos de la mejor manera posible».

Pensar en lo que haría si estuviera presa me da otra perspectiva, relativiza, alimenta mi imaginación sobre cómo darle un sentido a este tiempo, como vivir el momento con gusto y valor (en ambas aserciones).

Aportaciones que me han interesado:

– Los vulnerables: bebes y ancianos, hospitales: no se toca, ni se mira, escafandras que no dejan ver las caras.

– Hablar y escuchar en lugar de hacerse compañía, en lugar de distraerse mutuamente

– Ir a lo esencial en términos de relacionarse

– Jugar para seguir estando en contacto sin la presencia material

– Espiritualidad, yo hablaría de replanteamiento vital y filosófico, mi tiempo, mi lugar

– El duelo del sentido del tacto

– El duelo de un modo de vida que no volverá

«Finalmente desde el dia primero del confinamiento, hemos logrado armar la pertenencia a un grupo de gente como uno/a, donde nos entendemos y nos realimentamos».

Teresa

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