París — Mientras las grandes metrópolis concentran buena parte del debate sobre el futuro urbano, una ciudad de poco más de 80.000 habitantes en el centro de México busca abrirse espacio en la conversación internacional sobre sostenibilidad. Al frente de ese esfuerzo se encuentra Edgar Manuel Montes de la Vega, presidente municipal de San José de Iturbide, Guanajuato, quien llegó a París para participar en el 10.º Foro Global de Ciudades Sostenibles celebrado en la sede de la UNESCO.
En un escenario dominado por alcaldes, especialistas en planificación urbana y responsables de políticas públicas de América Latina y Europa, Montes de la Vega defendió una idea que gana terreno en el siglo XXI: que las transformaciones más profundas no necesariamente nacen en las capitales, sino en los gobiernos locales capaces de convertir los desafíos cotidianos en laboratorios de innovación institucional.
Su intervención estuvo centrada en el denominado «modelo iturbidense», una estrategia impulsada desde San José de Iturbide que busca combinar crecimiento económico, fortalecimiento del tejido social y construcción de una cultura de paz. La propuesta, expuesta ante líderes internacionales, pretende demostrar que las ciudades intermedias también pueden convertirse en referentes de gobernanza y desarrollo sostenible.
Abogado, académico y político vinculado al partido Morena, Montes de la Vega llegó a la presidencia municipal con una trayectoria marcada por la docencia y la investigación en temas relacionados con la prevención de la violencia y la participación ciudadana. Su discurso en París estuvo alineado con uno de los principales desafíos que enfrentan las ciudades contemporáneas: cómo conciliar el crecimiento económico con la sostenibilidad y la cohesión social.
El encuentro, celebrado en uno de los símbolos multilaterales más importantes del mundo, reunió a representantes de varios países en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. En medio de una creciente urbanización y de las presiones derivadas del cambio climático, la desigualdad y la crisis de gobernanza, los municipios han comenzado a desempeñar un papel cada vez más relevante en la cooperación internacional.
La participación del alcalde mexicano refleja además una transformación silenciosa en la política exterior contemporánea. Lo que antes era competencia exclusiva de los Estados nacionales hoy se extiende hacia las regiones y las ciudades, que buscan atraer inversiones, intercambiar experiencias y posicionarse en redes globales de innovación y desarrollo.
Para San José de Iturbide, una localidad con una importante actividad industrial en el corredor económico del Bajío, la presencia de su presidente municipal en París representó mucho más que una participación protocolaria. Fue una oportunidad para proyectar una visión de ciudad basada en la colaboración internacional y en la premisa de que los desafíos globales exigen respuestas construidas desde el ámbito local.
En una época en que las ciudades son responsables de gran parte del consumo energético mundial y concentran los principales retos sociales del planeta, Manuel Montes de la Vega llegó a la capital francesa con un mensaje que resuena más allá de Guanajuato: el futuro de las naciones también se decide en sus municipios.
Y en esa conversación global, San José de Iturbide aspira a tener voz propia.



