La frase de varios profesores: “Descansen y nos vemos pasando el puente” en aquel viernes 13 de marzo de 2020 que podría alcanzar casi el año si el panorama Covid-19 no mejora en el arranque del año nuevo.

Así, el retiro al confinamiento obligó a las escuelas a terminar el año escolar 19-20 en la modalidad “en línea” y que los profesores adaptaran sus programas académicos para intentar cumplir con ellos al cien por ciento, aunque no muchos lo lograron al no contar con suficientes recursos, entre otros, equipo de cómputo en condiciones, el uso de Internet con buena señal, la falta de plataformas adecuadas para impartir sus sesiones porque las propias instituciones no lograron adaptarlas, alumnos sin posibilidad de conectarse en esta modalidad, etc.

Para el ciclo escolar vigente la mayoría hicieron las adecuaciones pertinentes, tanto las propias instituciones, como los mismos docentes y alumnos e iniciar totalmente en la modalidad en línea, un sistema que parece predominará en la mayoría de las escuelas, sobre todo en el nivel superior, al menos a largo plazo mientras el planeta pueda parecer seguro para congregar grandes grupos en espacios cerrados (aulas).

Y es que la educación en línea tiene sus ventajas y desventajas porque representa ahorro de recursos para las escuelas, pero implica un mayor esfuerzo para el profesor, porque finalmente destinará su equipo, su Internet, su energía eléctrica, adaptar algún espacio de su hogar (muchos lo hicieron desde abril 2020) y hasta su versatilidad verbal y no verbal para mantener la atención de sus discípulos.

La gente en distintos países considera que la educación en línea debería ser permanente, la revista Merca 2.0 publicó un artículo donde subraya que en Arabia Saudita esta modalidad será la que predomine en la época post Covid, le siguen naciones como Italia, Alemania, Brasil, Reino Unido y Estados Unidos y en nuestro país este panorama no parece viable porque una buena cantidad de estudiantes fuera de las áreas urbanas tienen serios problemas para conectarse a internet, además de los altos costos de este servicio en México.

Es cierto que la educación en línea es generosa, lo digo por mi propia experiencia impartiendo algunas materias, una de las distintas actividades que disfruto a manera de hobbie, sin embargo no se comparará nunca con la presencial por la dinámica interactiva y de convivencia que propician los alumnos en las aulas, algo que, por el contrario, aún cuando hay plataformas ex profeso para subir material de consulta o tareas, el uso de otras como meet, zoom, etc., obligan a los interlocutores a esperar turno para tomar la palabra (aunque ello también propicie disciplina y paciencia).

Esta época Covid-19 ha traído enormes lecciones para el sistema educativo, ha obligado a una renovación para los protagonistas involucrados y hasta salir de cierta zona de confort, con nuevos aprendizajes que tendrán buenos resultados a mediano plazo después de este “inesperado puente” de ya casi un año.

  • Máster en Comunicación e Imagen.