Por: David Pérez Anaine y Florencia González

El 07 de junio se celebra en Argentina el Día Nacional del Periodista. Esta fecha, lejos de ser un motivo de festejo, encuentra a muchos profesionales de prensa en una situación desesperante. En los últimos tres años se han perdido más de 4000 puestos de trabajo, las remuneraciones están por debajo del salario mínimo y muchos periodistas trabajan bajo contratos temporales y sueldos irrisorios. Sin embargo, no podemos pasar por alto una de las aristas más importantes: miles de jóvenes periodistas recién egresados que no tienen acceso a las oportunidades de poder insertarse a un mercado laboral que se presenta hostil y muy hermético.

El marco jurídico argentino tiene una gran deuda con esta profesión: el Estatuto Profesional del Periodista (Ley 12.908) -que fue aprobado en 1946 y que entró en vigencia un año después- es la principal ley que regula esta actividad profesional. Se trata una normativa arcaica que, a pesar de algunas reformas, no está a la altura de las problemáticas y exigencias que propone la era digital y contiene preceptos que no se cumplen o están en desuso. Entre otros aspectos relevantes, tampoco existe un registro nacional de periodistas ni una autoridad competente que otorgue un carné profesional, como reza en la normativa vigente.

Si nos ponemos a leer la letra chica de la ley, literalmente, nos seguiremos encontrando sorpresas similares. Así todo, una de las deudas más grandes que tiene el Estado mismo con los periodistas es nunca haber tenido la voluntad para crear un colegio que regule los aspectos más básicos de esta profesión, como sí lo tienen los abogados, escribanos, médicos, odontólogos, contadores, etc. Hoy en día, cualquier persona que tenga intenciones de hacer periodismo y encuentre un medio de comunicación que lo respalde, puede ejercer esta noble profesión sin impedimento alguno. Eso explicaría por qué –en estos últimos tiempos- los periodistas y los medios tradicionales siguen perdiendo credibilidad y audiencia.



Para poner en contexto nuestras inquietudes sobre el tema, hacemos referencia y comparación con la profesión en Chile. País en donde el periodismo está colegiado/matriculado desde el 2015. ¿Es distinta la situación? ¿Por qué es difícil pensarlo para los argentinos?

Un periodismo que, al no ser ejercido en su totalidad por profesionales del área, se auto bastardea constantemente ¿Por qué se plantea esto? En primer lugar por la falta de criterios a la hora de seleccionar a quienes verdaderamente cuentan con los requisitos que cierto puesto requiere. Por ejemplo, para cubrir la vacante de la conducción de un ciclo televisivo, o en su defecto, radial. Es moneda común, en el último tiempo, encontrarse con cientos de profesionales con ganas de seguir en la sintonía de la carrera que eligieron. Para ello, necesitan seguir experimentando esos horizontes y para no quedarse en el camino también eligen pagar un espacio. Hay radios que surgen ante la necesidad de comunicar de una “manera distinta” y a la par muchos programas en medios online, protagonistas de voces a favor y en contra. Sin embargo… ¿quién se descarga en 2019 una aplicación en su smartphone para escuchar la radio? Es notable que una minoría.

Por otra parte, ante la falta de recursos de incluso aquellos que no tienen la posibilidad de tener un espacio en el éter, surge la manera de seguir estando pero a la distancia. Esto de salir en columnas radiales, telefónicamente, es más común de lo que parece sí se sigue esta línea de “no perder vigencia” o de saciar aquel deseo personal y sueño de ser un referente en el mundo periodístico.

Hashtag #SemanadelPeriodista y #FelizDíadelPeriodista fueron tendencia en Twitter ayer.

Ante esta situación, optamos por consultar a periodistas de trayectoria de todo el país para conocer reflexiones al respecto bajo la consigna: periodismo colegiado SI / NO ¿Por qué?

Federico Álvarez, periodista de “Somos Tigre”, reflexiona acerca de la problemática sosteniendo lo siguiente: “El cuarto poder no debería ser ejercido por improvisados o gente que habla o escribe sin ser consciente o responsable de que el periodista es formado de opinión e influencia la opinión pública.Un periodismo regularizado garantiza que sea una profesión desarrollada con mayor profesionalismo y ética”.

Antonio Ginart, periodista de reconocida trayectoria en los medios de Mendoza, profesor universitario y actual conductor de un segmento en Radio Mitre Mendoza, se mostró a favor de esta iniciativa y aseguró que “ser un/a profesional colegiado/a significa la máxima garantía de los derechos de las personas consumidoras y usuarias en este caso oyentes, televidentes, lectores, etc”. Además, agregó que de esta forma se “garantiza que el/la profesional dispone de una formación inicial universitaria, que tiene competencias actualizadas mediante su desarrollo profesional continuo”.

Emilce Vargas Ferrero es una joven periodista mendocina que trabaja en Radio Nihuil y a la hora de opinar del tema tampoco dudó al afirmar que la colegiación resulta necesaria: “Son tantas las vías disponibles para difundir información, que cualquiera puede disfrazarse de periodista. Basta con saber contar una historia.Por dicho motivo: periodismo colegiado sí”.

También garantiza un mercado laboral solo para profesionales preparados, los cuales hoy en día deben quitar tiempo de su profesión, para dedicarlo a otro trabajo que le permita subsistir, ya que muchos de los puestos en el periodismo y afines, son ocupados por contactos y no por méritos”.

Vale destacar que al consultar varias fuentes, muchos desconocían lo que se refiere “colegiado”. Que no precisamente hace aval a un instituto educativo y formativo en medios y profesionales. Sino, en la ética, en derechos y en un ejercicio que esperamos, reconozca y regule  aquello que se encuentra bastardeado y en término argento, ninguneado.

Pasó otro día del periodista en Argentina y la cuestión es: ¿Un día de celebración o de lucha?