Florencia González

En la ciudad del tango, el asado, la calle Corrientes y de Macarena Sánchez, se dio al fin un logro esperado por todos, pero cosechado por ellas: las mujeres de la pelota. El club San Lorenzo de Almagro se convirtió en pionero.

El 16 de marzo hubo un quiebre. Un muro se cayó para que algo “suba” en un país que se viene abajo. Se rompió una de las grandes barreras en el deporte femenino argentino: el fútbol femenino pasó a ser profesional mediante un acuerdo firmado entre Claudio Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y Sergio Marchi, secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA). El acuerdo consiste en 24 millones de pesos destinados a la disciplina femenina. 120 mil pesos argentinos para clubes de Primera División. Hasta el momento para ocho contratos profesionales presupuestados por la máxima entidad del fútbol nacional.

Hace unos días, el Diputado del Frente para la Victoria, Carlos Castagneto puso el grito en el cielo: “Eso no alcanza ni para pagarle a cinco jugadoras”. El diputado en cuestión, presentó en ambas cámaras (Senadores y Diputados) un Proyecto de Ley para mejoras en el fútbol femenino. En la cuenta de Twitter del funcionario, había subido dicho proyecto, días atrás del acuerdo firmado entre Tapia y Marchi. El interrogante es ¿Por qué los políticos no se acordaron antes de visibilizar la lucha por la igualdad en el deporte más popular argentino?

Ciento cincuenta pesos, es lo que cobraba una jugadora de la Selección argentina por ir a entrenar al Predio de Ezeiza. Solo por los viáticos. Claro que, no alcanza el monto. Es poco, pero es un grano de arena más grande que aquel presupuesto que solo podía alcanzar para un café y un alfajor en la vía pública. O para los pasajes de ida y vuelta en un solo día de entrenamiento.

Por otro lado, no se debe dejar de mencionar la voz cantante de Macarena Sánchez, exjugadora de Uai Urquiza. “Voz cantante” por predicar la lucha, por levantar la bandera de la igualdad y por pelear por los derechos para ella y sus compañeras. Macarena llevó a la

justicia su desvinculación con el club ubicado en Villa Lynch, lugar perteneciente al conurbano bonaerense.

La situación

La delantera santafesina, de 27 años, denunció al club Uai Urquiza y a la AFA en enero. Mostrando la realidad que era la suya y de sus colegas: sueldos bajísimos (ella cobraba un viático de 400 pesos por mes), la falta de cobertura médica y de materiales para jugar, entre otras cuestiones relacionadas con su profesión.

Sánchez (estudiante de trabajo social en la Universidad de Buenos Aires) pasó a ser una referente. Fue quien se animó a denunciar. La jugadora que reclamó por la igualdad de derechos laborales. En contexto, Macarena se había acercado a la lucha por los derechos de las mujeres en 2015, con las primeras marchas de «Ni Una Menos» y luego en la pelea por la despenalización del aborto.

Además, por su lucha, Sánchez recibió hasta amenazas de muerte. «Lo que no me mata, me fortalece», tiene tatuado en su brazo derecho la delantera, que pasó a la historia cuando firmó – el pasado jueves 12 de abril – junto a 11 compañeras de San Lorenzo los primeros contratos como futbolistas profesionales y provenientes de recursos del club del barrio porteño de Almagro.

Foto Casla; Las santitas. Equipo femenino de CASLA (Club Atlético San Lorenzo de Almagro)

San Lorenzo será el primer club de Argentina que firme contratos con sus jugadoras. No es tan santo. San Lorenzo es historia.